Clips esqueléticos para cabellos rebeldes

Lo más curioso de estos clips es que representan un deseo sin decorarlo: alguien que quiera tener su pelo bien recogido se lo sujetaría con las manos, pero no puede porque suele usar las manos para otras cosas (chupárselas después de acariciar perros, por ejemplo).

Todos los clips asedian a los cabellos bajo diferentes disfraces, pero aquí estamos hablando de manos. No son nuestras, claro, aunque por su forma uno puede deducir que son de alguien que ya no las necesita, así que no hay amenazas de denuncia a nuestro alrededor.

Que sí, que supongo que tener dos manos en el cogote todo el día no es agradable. Vale. Dos fresas afincadas en la nuca tampoco es el colmo de la comodidad y yo sólo veo fresas o plátanos. El tema de la fruta craneal debería ser estudiado en mayor profundidad: allí hay alguna patología sociológica que se nos está pasando.

Véase también: Más complementos para Halloween
Visto en Who Killed Bambi?

I am bread, el apasionante simulador de tostadas

I am bread es un videojuego de Bossa Studios cuyo objetivo es introducirnos en el deslumbrante día a día de una tostada, desde que es elegida entre todas las demás hasta que es bañada en mantequilla, mermelada, queso de cabra, cuatro lonchas de beicon, dos Oreo y una guindilla, todo ello bajo el peso del chocolate líquido (antes de que lo preguntéis: no, nunca he llegado a la segunda tostada y sí, desayuno varias veces).

Como habréis visto en el vídeo, la cosa se complica bastante para la tostada en su periplo hacia la tostadora. No hay enemigos pero sí obstáculos, y definitivamente la imagen de la tostada blandiendo un cuchillo es tan enternecedora que difícilmente podré sacarla de mi cerebro, a pesar de que ocupa mucho. Supongo que borraré el gif de los pechos bailando un tema de Mozart, que me tiene todo el occipital colapsado.

Someramente relacionado: Tostada de emergencia hinchable, en lata
Visto en Kotaku

Cojín salchicha gigante

En lo que se refiere a cojines gastronómicos, hay que reconocer que esta salchicha asada gigante no está mal; su color brillante y las marcas de la parrilla están realmente bien conseguidas.

Pero aunque, además, su forma parece bastante adecuada para reposar las cervicales, en ningún caso se acerca al nivel de excelencia de nuestro afamado cojín de jamón de Jabugo.

Eso no quita que, indiscutiblemente, estemos ante un buen candidato a engrosar nuestro catálogo de cojines originales. Esperemos diponer de él en breve.

Perturbador: la muñeca que escupe bebida por un pecho cuando le aprietas el otro

Un tipo de cuarenta años que se ponga a gritar y a llorar en medio de la calle no conseguirá más que ser arrestado. Su error: no tener treinta y nueve años menos. Si ese fuera el caso, las madres harían cola con los pechos al aire y se pelearían por darle de mamar.

Y es injusto porque siempre se nos dice que no hay edad límite para nada: ni para el amor ni para los juegos ni para aprender a tocar el triángulo. Pero es mentira: para mamar y defecar sobre tu ropa sí hay edad límite (en el caso de la segunda también cuenta la ancianidad, claro.) Y es injusto, repito, porque esas dos cosas son precisamente los dos eventos más placenteros a los que uno puede aspirar. Así que estamos condenados a la infelicidad desde el principio.

Menos mal que en Japón son dados a buscar placeres donde aparentemente no los hay. Hoy toca una muñeca (un busto, más bien) que despide líquido por uno de sus pezones si uno aprieta y masajea el otro. Como podéis ver en el vídeo, es el último grito en las fiestas familiares a pesar de costar cerca de 5.000 euros, un precio acorde al sueño que representa. ¿La queremos para QuelovendanX? Sí ¿La tendremos? Yo sí. Y no soy precisamente de fiestas familiares.

Visto en Sploid

Puente casero para gatos que duermen al límite

CatastrophiCreations ha hecho una versión en miniatura del puente de cuerda de Indiana Jones y el Templo Maldito y la ha asociado a gatos. Resultado: un gran miau. Los mininos han encontrado otro lugar en el que repantigarse y demostrar su absoluta superioridad como raza.

Porque mientras un puente de cuerda y madera supone un desafío para el más valiente de los seres humanos, cualquier felino lo considerará una cama alta o una posición elevada desde la que atacar a su dueño cada vez que pase por abajo (es recomendable no colocar el puente sobre lugares de paso como la cocina o el aseo). Si lo que queremos es añadir algo de tensión y que el gato sufra igual que nosotros, podemos colocar un cubo de agua lleno de ovillos de lana justo debajo del puente; si cae no sabrá si huir del agua o quedarse desarrollando su obsesión lanuda; eso lo pondría en un aprieto.

Visto en Geekologie

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No Puedo Creer... Que Lo Vendan



Luke: Yo... No puedo creer... Yoda: Ya, por eso has fallado.
Episodio V. El Imperio Contraataca, 1980
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