Don Alipio el 28 de June del 2009

Aeropuerto de Columbus (Ohio, EE.UU.), 07:00 A.M.
Una larga cola se extiende ante uno de esos detectores. Es el turno de una mujer, que coloca su equipaje. Inmediatamente el encargado ve algo que le extraña en el monitor: dentro de un bote observa dos extraños bultos. Se supone que es comida para bebés pero... ¿qué bebé puede hincarle el diente a una masa del tamaño de una mano?
Inmediatamente salta la alarma, lo que pone a la mujer nerviosa. Empieza a clamar que le den su equipaje. Claro... eso hace desconfiar todavía más a las autoridades, que ven un explosivo, un artefacto a punto de estallar.
Rápidamente suenan las alarmas, se declara una alerta. Se aparta a la mujer del equipaje y no tardan en llegar los bomberos con un escuadrón de artificieros. Estos se disponen a desactivar o, al menos, a hacer explotar el artefacto de manera controlada. Se procede a la apertura del bote...
... y de este comienza a salir un líquido de un olor penetrante y dos bultos de un color anaranjado.
No, no es ningún tipo de explosivo. Sencillamente se trataba de unos mangos en vinagre. Un encurtido que, como mucho, puede ser una bomba para los intestinos.
Sin embargo lo que más nos extraña es que la buena mujer dijera que eso era comida para bebés. ¿Por qué?, ¿es que no se pueden llevar mangos por Estados Unidos? Porque si no... ¿qué clase de niños ha engendrado esta señora para que puedan comerse mangos enteros en vinagre?
Quizá la amenaza para la humanidad no estaba en el aeropuerto, sino en la casa de la mujer. Quién sabe...
18 Comentarios ¡SALTA!
Don Alipio el 3 de June del 2009

Ya sabéis que en Estados Unidos se lleva un registro de cada extranjero que entra en el país: se le identifica, se le toma las huellas dactilares... y si algo no cuadra... ¡al calabozo!
Imagináos entonces la situación: un hombre de 62 años proveniente de Singapur llega a un aeropuerto norteamericano. Los oficiales de inmigración van a entintarle los dedos... ¡Y descubren que el buen hombre no tiene huellas dactilares!
¿Qué pasa?, ¿se trata de un terrorista que se ha hecho alguna clase de cirugía para no dejar rastro?, ¿se trata de algún tipo de experimento genético?, ¿no es una persona y se trata de maniquí?
No. La respuesta es, cuando menos, curiosa. El buen señor estaba tomando Xeloda, un fármaco que detiene el crecimiento de las células cancerosas y por lo visto sufrió un inusual efecto secundario.
Preguntado por el suceso, el Doctor Otis Brawley, director médico de la Sociedad Americana del Cáncer, ha declarado que es posible que un consumidor de ese medicamento pierda las huellas dactilares, aunque se da en contadas ocasiones. Por lo que sabe algunos pacientes a los que se ha recetado Xeloda se quejan de que pierden sensibilidad y "agarre" en las manos.
Seguro que después de leer esto alguno pensará en buscar Xeloda en el mercado negro para llevar a cabo algunos golpes. Sin embargo debéis saber que la ingesta de la medina provoca debilitamiento del sistema inmunológico. Así que ya sabéis: contratad a un sicario para que se la tome y haga el trabajo sucio.
23 Comentarios ¡SALTA!
Don Alipio el 31 de May del 2009

Un amigo mío solía decir "Madre no hay más que una... ni cuerpo que lo resista". Se quejaba así de lo controladora que era la suya y de que esta siempre quería tenerle localizado. Creo que, después de leer esto, pensará que lo de la buena señora no era para tanto.
Expliquémonos: a la derecha tenemos a Rachel Wilder, londinense mujer de 53 años; al lado están dos chicos, uno de los cuales es su hijo Harry (creemos que es el chaval sentado en el techo del coche, con cara de fastidio), de 19 años. Pues bien, el chaval decidió tomarse una temporada sabática para ver mundo, más concretamente Sudáfrica, Tailandia y Australia.
Si ya una madre se preocupa cuando su hijo se va de la ciudad un par de días, imagináos cómo se puso Rachel cuando se dio cuenta de que su retoño se iba a pasar 12 meses a miles de kilómetros de distancia. Afortunadamente (para ella) descubrió que la tecnología GPS podía ayudarle. Le compró un dispositivo Traakit (una cosa del tamaño de una tarjeta de crédito) que le permite saber en todo momento si su hijo está dando una vuelta por Melbourne, visitando un museo o en algún motel. En el caso de que el chaval esté en un lugar que no le guste a mamá, ella puede mandarle un SMS advirtiéndole de malas compañías o lugares peligrosos.
Preguntado por la vigilancia de alta tecnología a la que le somete su madre, Harry dice que está muy contento (suponemos que la sonrisa es forzada) ya que, en el caso de que sea secuestrado en Tailandia, Rachel podrá actuar en consecuencia. Eso sí, también admitió que, en el caso de que no quiera que su madre sepa dónde está, deja el dichoso dispositivo en el coche.
Claro, pensad que un día Harry se encuentre acarameladísimo con una australiana tipo Imogen Bailey y de repente recibe un SMS en el que pone "ten cuidado con esa, que he visto fotos suyas en el Facebook y tiene pinta de pelandrusca".
16 Comentarios ¡SALTA!
Don Alipio el 14 de April del 2009

Leed atentamente el recorte destacado a la derecha: según este, una mujer de Arias Way (Arkansas) pudo ver con sus propios ojos cómo andaba merodeando por el vecindario un misterioso desconocido. Llevaba un traje de camuflaje y una capucha.
Suponemos que presurosa, la mujer llamó a la policía contándoles el caso. Los agentes acudieron al lugar... pero no vieron nada.
¡Claro! Si es que el tipo iba de camuflaje... ¿Cómo iban a darse cuenta de quién estaba vigilando a los vecinos? Deberían haber llevado cámaras térmicas o algo por el estilo.
Porque ¿Quién nos dice que el tipo que anda por ahí y al que, paradójicamente, nadie ve no sea Depredador (o Predator)?
Desde luego... que mál preparadas están las autoridades en ciertos sitios. Luego van apareciendo vecinos despellejados por ahí y vienen los lloros.
7 Comentarios ¡SALTA!
Don Alipio el 5 de April del 2009

Eso es lo que parece haber dicho aquel que puso esa señal indicadora delante de la cámara. Quizá era un operario que no quería que nadie en el edificio se sintiera vigilado, quizá se trataba de un arquitecto enfadado con el jefe de seguridad del edificio... o sencillamente se trate de una chapuza sin ningún tipo de intención vengadora, que es lo más probable.
Sea lo que sea lo importante es que ahora mismo seguramente hay un técnico dándole vueltas a la cabeza preguntándose por qué está viendo la pantalla azul de la muerte (sin nada escrito, pero pantallazo azul al fin y al cabo) cuando todo indica que la cámara funciona perfectamente.
11 Comentarios ¡SALTA!