Don Alipio el 24 de February del 2010

La fotografía original que sirvió a la policía
¡Amiguitoch, hay que ver que cochach noch pachan!
Frank Giesler, de 34 años y Paul Hochstrasser, de 35, fueron pillados cuando se dirigían a Moerschwil (Suiza) circulando a más de 95 kilómetros por hora en una carretera en la que, como máximo, se podía circular a 70.
Cuando la fotografía llegó a manos de las autoridades se quedaron de piedra al ver que los ocupantes del vehículo iban de la singular guisa que véis arriba: con la cara pintada, pelucas coloristas y narices rojas.
Aunque pueda parecer lo contrario no se trataba de secuaces del Joker que se dirigían a la localidad antes citada a dar un golpe ni de dos artistas del circo suizo que respondiensen a los nombres de "Pachín" y "Torpete".
Ambos ocupantes en su carrera "suicida" (porque de Suiza estamos hablando) iban camino del carnaval del pueblo ese que hemos dicho antes. Pero algo pasó en sus respectivas casas que les hizo salir tarde. Así que pisaron el acelerador (aunque, en su descargo, diremos que con los zapatones de payaso es muy difícil controlar qué pedal se pisa).
Como todos sabemos Suiza nunca ha sido famosa por el sentido del humor de sus habitantes, así que la foto no ha hecho gracia a las autoridades, que declaran que "El exceso de velocidad no es algo para tomarse a risa, aunque uno lleve pantalones anchos y nariz roja", a lo que alguien (que debe ser el alma de las fiestas en la comisaría) añadió "Debemos considerarnos afortunados de que las ruedas y el capó no se cayeron".
Esto tendría que haber sucedido en España. Seguro que hubiese sido más gracioso. Ya me imagino a los payasos diciendo al Teniente Fresnadillo "Aquí tiene mich papelech, cheñó guardia chivíiii" (Moc, moc).
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Don Alipio el 3 de February del 2010

Madrugada en el polígono "El Manchón", Sevilla (España): una pareja de la Guardia Civil hace la ronda, velando por la seguridad ciudadana, cuando uno de ellos escucha un extraño sonido, un ruido inclasificable. Medianamente asustados, pero convencidos de su tarea para con la ley y el orden, se acercan a una cuesta.
De repente, algo irrumpe desde la oscuridad: una especie de rayo que pasa a toda velocidad junto a los agentes, dejando una estela de pavor fulminante a su paso. Los agentes se asustan, puede que incluso uno de esos gritara "¡Cooooñ*!".
Los agentes se recomponen como pueden e identifican qué ha sido los que les ha asustado. Se acercan... ¿y qué es lo que ven?
Un triciclo: sí, algo parecido a una bicicleta de dos ruedas sin iluminación; algo que usa un niño para correr por el pasillo.
Quizá los agentes no podían permitir que un vehículo así, que va sembrando el pánico cual tractor de Drácula, rodara por la vía. Así que, sin perder tiempo, pidieron la documentación al "triciclista" y le dijeron que se procedería a denunciarle por varias razones: el vehículo no estaba "catalogado", iba sin iluminación, circulaba por una vía deficientemente alumbrada y, ¡qué narices! el vehículo era de juguete.
Total, que según el informe, el conductor del triciclo circulaba temerariamente por la calzada poniendo en peligro no sólo su vida, también los de los demás transeúntes, que por aquel lugar y a esas horas de la madrugada debían ser unos cuantos.
Y menos mal que el tipo llevaba un triciclo, que si llega a conducir un andador para bebés (o taca-taca) le cae la perpetua.
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Don Alipio el 19 de December del 2009

Esta señorita dramatiza la escena en una boutique
No sabemos si Cherelle May Dudfield, de 18 primaveras tiene los pechos más bonitos del mundo. No se los hemos visto... pero sí que se los han visto unos cuantos motoristas de Nueva Zelanda.
Os contamos: la chica se colocó en una carretera famosa por la cantidad de motoristas que en ella corren. Y no se le ocurrió otra cosa que ponerse en un lugar donde se le viese bien. Entonces se levantó se levantó la camiseta... y sus dos cántaros saludaron a la brisa matutina.
Los motoristas lo flipaban y lo se daban cuenta de lo que se calentaba entre sus piernas no era precisamente el motor de sus "burras". De hecho los que se ponían "burros" eran ellos. Eso sí, lamentablemente no son los motoristas los únicos que se excitan cuando ven a una mujer mostrar sus encantos.
Quizá Cherelle no lo sabía. Así que se extrañó cuando vio que un coche se dirigía hacia ella a una velocidad peligrosa: el conductor, no sabemos por qué, se había distraído y se dirigía a tomar las curvas que no eran. Hipnotizado, quizá encantado, seguramente quiso reducir la velocidad, pero estaba inexplicablemente embrujado. Cuando se quiso dar cuenta, se había estrellado contra el murete de la carretera y la pobre Cherelle había roto el cristal del vehículo.
Pero no os asustéis, la muchacha salió ilesa, aunque no sabemos cómo: quizá fue debido a sus "airbags", quizá a que alguna deidad no quiere que a las criaturas sensuales y perfectas les ocurra algo. El caso es que, Dudfield tuvo una revelación y se dio cuenta de que no había obrado correctamente al tentar a los conductores. Quiso salir corriendo, pero ya era demasiado tarde: un sargento de policía (que había estado disfrutando del "paisaje", sin duda) le atrapó.
Ahora Cherelle está de juicios. Su abogado reconoce que su conducta pudo ser un tanto "estúpida" y que quizá el conductor se "distrajo", pero que realmente su cliente no tiene culpa de nada. Habrá que esperar a que sea el juez el que decida (y mucho nos tememos que, si es hombre, la sentencia estará clara: culpable de estar buena).
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Amy el 14 de March del 2009
No es sólo que cada truco dure menos de treinta segundos, es que además, le da tiempo incluso a bailar por el escenario con sus ayudantes y todo.
Podéis contarlos si queréis, aunque hay un contador en el margen derecho de la pantalla, para demostrar que son nada menos que diez trucos seguidos en sólo cinco minutos.
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Amy el 17 de October del 2008
Podríamos hacer un concurso de velocidad y habilidad, porque a la secretaria más rápida del mundo y aquella otra que era capaz de calcular hasta con dos calculadoras a la vez, les ha salido competencia: este japonés que le ha echado muchas horas al juego.
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