Don Alipio el 6 de June del 2009

Una mujer de Nueva Gales del Sur (Australia) está buscando justicia. Quiere que las asesinas de su marido paguen caro lo que hicieron. Y, por Dios, que esas malditas ranas pagarán por ello.
Giselle Bertozza, de 72 está segura de que detrás de la muerte de su esposo están los batracios. No, no se trata de sapos armados con bazucas o renacuajos víctimas de un experimento genético.
Lo que ocurrió sencillamente es que se pusieron a croar. Viven en el estanque que está en el jardín de los Carr, vecinos de los Bertozza. Claro, con sus constantes sonidos (los de las ranas, no los de los Carr) no dejaban dormir al marido de Giselle, que padecía cáncer. El estrés y la falta de sueño, el señor Bertozza no pudo superar su cáncer.
Giselle se ha quedado varias veces a sus vecinos que declaran que no pueden hacer nada porque el estanque lleva más de 15 años ahí y trasladarlo sería muy complicado. Y no sólo eso: los vecinos también se quejan de que Bertozza les está sometiendo a una campaña de acoso y derribo telefoneándoles cada día con la misma cantinela.
Ahora mismo todo está en manos de autoridades y abogados. Sabéis que significa eso: que, para cuando el litigio se resuelva, las ranas ya llevarán 25 años calladas.
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Don Alipio el 4 de December del 2008

Bueno... como teléfono o como portero automático. No estamos del todo seguros...
Lo que pasa es que Roxina Soler, del Instituto de Ecología de Holanda y unos colegas han descubierto (o dicen haberlo hecho) que los insectos podrían usar las plantas como intermediarias entre ellos.
Nos explicamos: algunos insectos subterráneos podrían enviar señales químicas a través del tallo y las hojas de las plantas bajo las que viven para alertar a insectos de superficie de que el lugar está "ocupado". Así el "propietario" podría disfrutar de su "pisito" sin temor a que algún "okupa" se instalase ahí: cosa muy curiosa dado que los insectos subterráneos estudiados se alimentan de raíces y poco pueden importarles lo que hagan sus vecinos de arriba con el tallo y las hojas que, por cierto, comen despacio para que el "del bajo" no se enfurruñe.
En fin... como vemos, eso de tener vecinos cascarrabias no es sólo cosa de humanos: también otros seres a los que no damos la importancia sufren a gente amargada.
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Don Alipio el 12 de September del 2008

Pocas cosas pueden hacer que un apacible anciano pierda la paciencia. Pero lamentablemente, las plantas pueden ser una de ellas.
Y si no que se lo digan al pobre hombre de Hudson (Florida, EE.UU.) que tuvo la mala fortuna de discutir con su vecino de 62, llamado Peter Petraglia, sobre cómo regar las plantas.
La escena era la típica que todos hemos visto cuando íbamos a ver a nuestros abuelos en verano. El vecino comienza a regar, lo hace donde no debe y nuestro abuelo se pone a discutir con él. Pues bien, imaginad que el abuelo, en plena discusión se va al cobertizo y, de repente, aparece con un machete y una pistola del calibre 38 dispuesto a cargarse al vecino que, por otra parte, tampoco atendía a razones.
Así que nuestro abuelo (llamémosle Peter Petraglia), viendo que ni con su aspecto de Rambo salido directamente del geriátrico logra algo, dispara el arma y hace un hoyo en el suelo. El vecino, creyendo que más que un fallo se trata de una advertencia, sale disparado hacia su casa. Nuestro abuelo le persigue y, cuando ve que el vecino (descortésmente) no le deja entrar en su casa para discutir el problema, comienza a aporrear la puerta con el machete fuera de sí.
Por supuesto, el vecino ha llamado a la policía y esta se presenta en el lugar de los hechos, llevándose a Peter. ¡Ay! y todo por unas plantas.
Eso sí, creemos que al vecino a partir de ahora le va a dar por la papiroflexia. Es un presentimiento.
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ElCanalla el 17 de February del 2008
El Tribunal Superior de la región india de Punjab ha condenado a cadena perpetua a un indio de 97 años por asesinar con un bastón a una vecina tras una disputa sobre su jardín en 1993.
La corte ha confirmado la sentencia contra Kartar Singh por golpear con su bastón hasta la muerte a Surjit Kaur, con la que había discutido acaloradamente antes de la agresión.
El tribunal ha desestimado la apelación del acusado que pedía la anulación de la sentencia por motivos de edad y ha ordenado su ingreso en prisión. En su veredicto, el tribunal solicitó a las autoridades locales que verificaran que el acusado todavía estaba vivo…
Véase también Monopoly edición rosa
Visto en La Voz de Galicia
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