Don Alipio el 16 de April del 2011
Si os decimos "algoritmos de ordenamiento" (¿se dice así?) es probalble que os quedéis como estáis (perplejos en el caso de que no sepáis matemáticas o indiferentes en el caso de que dominéis las ciencias exactas). Menos mal que esta agrupación de danza de la Universidad Sapientia de Transilvania (ojo, que no es coña) nos explica con mucho arte en qué consiste la cosa esa.
Bueno... yo sigo sin entender en qué consiste la cosa, pero el baile me parece entretenido, que conste.
18 Comentarios ¡SALTA!
Don Alipio el 16 de November del 2010
Todo ocurrió en la Universidad de Carolina del Norte (EE.UU.).
Según uno de los catedráticos que dan clase en sus aulas, Devon Person, iba andando tranquilamente por las instalaciones del templo del saber cuando observó que una multitud de estudiantes corrían escaleras arriba, hacia la planta superior de la biblioteca.
¿Qué podía ser aquello que turbaba la paz de la ínclita academia? Person, ya curado de espanto, supuso que los alumnos no estaban tan excitados por la consecución de un experimento o por el desarrollo de una interesante ponencia.
Lo que ocurría en la biblioteca era que un tipo desnudo estaba tirando (ojo, que digo "tirando", no "tirándose") los libros. ¡Un hombre hecho y derecho, mancillando la sabiduría de legajos y legajos!. Como no podía ser de otra manera alguien grabó la escena y los medios se hicieron eco de tan poco ejemplar comportamiento. Veamos el vídeo.
Como era de suponer el tipo fue rápidamente indentificado (más que nada porque no tenía con qué cubrirse). El estudiante resultó ser un tal Seth Pace. Fue llevado rápidamente a un hospital dado que, al parecer, estaba bajo el influjo de una maligna droga.
Preguntados sus compañeros, nadie sabe decir por qué Seth, tan buen chico y tan aplicado él, decidió fumarse un "porrete" (o meterse una de esas pastillas que los jóvenes de hoy llaman "Tasio") y arrasar la biblioteca. De hecho hay alumnas y algunos alumnos que piensan que hubiese sido mejor idea que Pace se hubiese paseado como su madre le trajo al mundo por la cafetería... que allí había más público.
9 Comentarios ¡SALTA!
Don Alipio el 5 de March del 2010

Perdonad que la pareja sea occidental
La convivencia en una residencia de estudiantes es dura. Y más cuando tienes que estar en una habitación compartida y el otro tipo tiene sus manías. Y todavía más cuando el compañero ronca de tal manera que molesta incluso a los que trabajan en el aeropuerto.
Guo Liwei, de 22 años y estudiante de la Universidad Agrícola de Jilin (China) sabía bien qué era eso. Sabía perfectamente qué era perder el sueño hasta que la demencia sustituía al cansancio por culpa de su compañero, Zhao Yan, de 22 años.
Liwei llegó a grabar los ronquidos de su compañero y a mostrárselos a las autoridades universitarias pertinentes. Pero nada... como quien oye llover.
Guo siguió aguantando el concierto hasta que no pudo más. Le dijo a Zhao cuatro verdades una buena noche. Zhao, incapaz de asumir su culpa, empezó a insultar a Guo.
Guo, por supuesto, no pudo aguantar más. Entre el cansancio, la frustración y la ira decidió que donde había perdido la diplomacia debía intentarlo el frío filo de un cuchillo.
No sabemos si el cuchillo lo sacó del comedor común o si tenía uno para jugar a "El último superviviente", pero el caso es que se lo clavó a Zhao en el pecho. Y así, muerto el perro se acabó la rabia.
Claro, las autoridades, que no entienden eso de que uno ronque hasta desquiciar por completo a otra persona, han decidido someter a Guo a un juicio sumarísimo por homicidio.
Para mucho seguramente será una condena justa, pero nos da en la nariz que muchos esposos chinos están inquietos. Por cosas de la jurisprudencia... ya sabéis.
20 Comentarios ¡SALTA!
Don Alipio el 29 de January del 2009

Se decía que los tahúres del Oeste debían tener los dedos largos para poder sobrevivir ya fuera repartiendo cartas para poder comer o para apretar el gatillo a tiempo antes de que algún otro jugador les fulminara de un disparo.
Esa vieja (y extraña) máxima (o teoría) podría ser de nuevo aplicada a los tahúres del siglo XXI, es decir, los ejecutivos de cuentas y comerciales (con perdón de los que nos estén leyendo). Y es que científicos de la Universidad de Cambridge creen haber descubierto la relación entre la longitud de los dedos y el triunfo empresarial.
Así, después de haber visto muchas manos de estos profesionales han descubierto que aquellos que más éxito eran los que tenían el dedo anular más largo que el dedo índice. Estos cobraban hasta seis veces más que sus compañeros con dedos cortos.
Pero ¿a qué puede deberse? Según los especialistas el largo del dedo es consecuencia de una mayor cantidad de testosterona en el feto. Ese exceso de hormona podría haber provocado en el posterior adulto un comportamiento más decidido y agresivo, es decir, con más probabilidades de triunfar en el mundo de los negocios (al menos en Inglaterra).
Ahora bien... supongo que a estas alturas todos habréis mirado vuestros dedos y muchos os haréis la misma pregunta "¿qué pasa con los que tenemos el índice y el anular de la misma longitud?".
48 Comentarios ¡SALTA!
Don Alipio el 5 de December del 2008

Los estudios están para resolver dudas, otras veces están para hacer daño y hurgar en la herida.
Y es que un estudio realizado por la revista Sexual Health entre estudiantes de Sidney de edades comprendidas entre los 16 y 25 años ha revelado que los que menos relaciones sexuales tienen son los chicos de ciencias. Al otro del especto, es decir, las que más relaciones tienen, se han situado las chicas de Bellas Artes.
Por supuesto y ante la avalancha de chicos que podrían pasarse de estudiar física a asistir cada día a clases de arte de vanguardia, el psicoterapeuta Stephen Carroll ha echado balones fuera y ha declarado que si los de ciencias de Sidney son los que menos "lo hacen" se debe a que muchos estudiantes extranjeros van a dar clase a la universidad de Sidney (sí también chavales de 16 años) y, por lo tanto, hay un choque cultural que impide su relación con otras personas. Vamos, una teoría muy bien argumentada y con peso.
Para otros muchos la razón es que los estudiantes de ciencias se dedican por entero a su trabajo en lugar de ir de fiesta en fiesta esperando enrollarse con alguien.
Por supuesto, no sabemos si a los interesados en la sexología (que también es una ciencia) les pasará lo mismo. Pero a día de hoy somos muchos los que nos consolamos pensado que, aunque una carrera de letras no nos haya dado trabajo, al menos ha servido para contribuir a la especie.
20 Comentarios ¡SALTA!