Don Alipio el 14 de September del 2009

Pensábamos que eso del 09/09/09 era un cachondeo, pero al parecer hubo gente que se lo tomó en serio.
Y es que precisamente el nueve de septiembre del año dos mil nueve fue el día elegido por el pastor (religioso, no de ganado) de origen boliviano José Marc Flores Pereira para secuestrar un avión de Aeroméxico con dos secuaces: Dios y el Espíritu Santo.
Por lo que sabemos su única finalidad era la de avisar a los mexicanos de la proximidad de un terremoto como jamás se había visto e instaba a toda la población del país a que orase ante la catástrofe que se iba a producir el día cuyos dígitos girados formaban el número del maligno (6-6-6).
Como sabía que así, a bote pronto, la gente le haría más bien poco caso decidió simular un secuestro como Dios manda (con perdón): con bomba y todo.
Imagináos: un tipo que dice que va de parte de Dios saca dos artefactos explosivos y dice que os pongáis a rezar. Claro, al final le hacéis caso.
Sin embargo, una vez solucionado el lío con la actuación de un operativo de las Fuerzas Armadas se vio que la cosa no era para tanto: aquella bomba esta compuesta por un par de latas de zumo rellenadas con tierra y adornadas con lucecitas.
Ahora el buen pastor, que ya estuvo en presidio endos ocasiones duante una época en la que fue drogadicto y alcohólico, está a disposición de las autoridades. No sabemos qué pasará, aunque es probable que acabe en un centro psiquiátrico... porque como animador de vuelos nos parece que no tiene mucho futuro.
Aunque parece que se ha convertido en todo un showman. De hecho ya hay gente que quiere cartas de Yu-Gi-Oh con la imagen de este hombre.
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Don Alipio el 4 de July del 2009

La familia Carrillo, de Hawthorne, California (EE.UU.) estaba desesperada: la mascota de la casa, Pineapple, había desaparecido sin dejar rastro. Llevaban días buscando, así que cuando recibieron en casa una llamada de un sujeto que decía haber encontrado al perro se alegraron muchísimo.
Sin embargo, la alegría se convirtió en terror cuando el buen samaritano que había encontrado al animal dijo que mataría al perro si la familia no le daba a cambio 70 dólares y además, exigía tener sexo con la hija adolescente de los Carrillo.
El tipo resultó ser Alfredo Dempkey, un delincuente sexual de 28 años. La (mala) fortuna quiso que se encontrara con el perro perdido y llamó al teléfono escrito en el collar de este: cuando escuchó la voz de una chiquilla al otro lado del aparato no se le ocurrió mejor idea que intentar extorsionar a la familia.
Por supuesto, Felipe Carrillo, padre de familia, llamó a la policía y les indicó dónde iba a encontrarse con el hombre que pedía semejante cosa: el restaurante "El Pollo Loco" de la ciudad. Allí, los agentes capturaron al rescatador convertido en secuestrador y pervertido sin que sufriera daños ni Pineapple ni la muchacha.
Eso sí, he de reconocer que me gustaría que el tal Alfredo sufriera daños, muchos... y no voy decir dónde.
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Don Alipio el 29 de April del 2009

Como bien diría mi abuela "esto es ir a f*llar y salir j*dido".
Vayamos a Kaluga (Rusia). Allí un tal Viktor, atracador de 32 años, se preparaba para dar un golpe rápido. Entró en una peluquería y, a punta de pistola, exigió a una de las chicas que trabajaban allí que le entregase la recaudación si no quería acabar con una "sobredosis de plomo".
Aterrada, Olga (una de las trabajadoras, de 28 años), abre la caja, extrae el dinero y se lo tiende a Viktor. Pero algo pasa: la chica no está ni mucho menos aterrorizada, lo está simulando. Con un súbito movimiento aprendido en su clase de artes marciales derriba al ladrón, le hace una llave, le inmoviliza, le ata las manos y se lo lleva a un cuarto en la trastienda.
Al cabo de un momento, la chica sale de la habitación diciendo al resto de las trabajadoras y a las clientas que no hay nada de lo que preocuparse. La policía llegará en cualquier momento y se llevará al ladrón. Sin embargo pasa el tiempo, llega la hora de cierre, la peluquería se queda desierta y la policía no llega.
Ni iba a llegar, porque Olga no había llamado a nadie. No era despistada, no. Era un monstruo lujurioso sediento de sexo... que tenía a su presa maniatada.
Sí. Sin nadie en el local, ella mostró su verdadero ser: desató al ladrón y le gritó "quítate los calzoncillos". Él, intimidado, recordando la llave que le hizo antes, accedió. Ella, después de dejarle "al descubierto", le puso unas esposas.
Acto seguido la peluquera le amenazó con llamar a la policía y contarle lo del robo si no accedía a hacer realidad sus obscenos deseos. Procedió a hacerle tragar Viagra y se divirtió con él las siguientes 48 horas. De los detalles de esa terrorífica orgía sólo fueron testigos tintes, acondicionadores y champús.
Cuando finalmente fue liberado, Viktor acudió raudo a la policía para contar que había sido "violado". Sorprendidos, los agentes se personaron ante Olga. Ella declaró que sí, que lo habían hecho varias veces en dos días, pero que él había ido antes a robar pistola en mano. Así que todo estaba en paz.
Ante tal declaración, uno de los policías ha declarado que la única solución que ve es meter a los dos entre rejas: a él por asalto, y a ella por violación.
De todas maneras, esto da que pensar: si Olga tenía a mano unas esposas y un frasco de Viagra en una peluquería para señoras es que antes o después pensaba abusar de alguien. Quizá podría haber sido alguno de nosotros de viaje en Rusia. Así que la próxima vez, chicos, tened cuidado si vais por a alguna peluquería de la antigua URSS. Podéis acabar con vuestra pistola muy mal.
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Amy el 21 de February del 2009
Los niños suelen tener una imaginación más sana que los adultos y saben jugar con sus muñecos inocentemente.
Pero si le dejas esos mismos muñecos a un adulto, en este caso concreto unos Trolls (no de esos que se ven por aquí de vez en cuando, sino los muñecos de toda la vida) y una Barbie, puede ocurrir un secuestro como este.

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Troy el 7 de November del 2008
La ludopatía es una forma de adicción muy potente y el caso de las máquinas tragaperras parece una de sus modalidades más perversas. El ruido de monedas saliendo escandalosamente de la máquina, como si de una catarata se tratara, toca hábilmente el subsconciente de los adictos atrayéndolos sin remisión.

El problema que todos los afectados se acaban encontrando es que, por muchas monedas que consigan extraer de las máquinas, al final, en lugar de quedárselas, lo que hacen es volver a introducirlas en la máquina para dejar vacíos sus bolsillos. ¿Porqué no se las guardan? lo desconozco. Pero lo peor es que, a pesar de eso, el adicto acaba buscando dinero donde sea para poder seguir entregándolo a la diabólica máquina.
Una pareja de abuelos chinos residentes en Madrid sufrían de esta adicción; se quedaron también sin un duro en el bolsillo y pensaron un plan delirante para poder seguir alimentando su vicio. La solución que idearon ha dado con sus huesos en la cárcel.
Los abuelos decidieron secuestrar a su nieto de 14 meses y pedir a sus padres un rescate de 50.000 euros.
La policia resolvió con celeridad el caso, devolviendo a la criatura a sus padres y metiéndo a los abuelos en el calabozo.
Una dramática historia para reflexionar sobre lo perverso de esas adicciones que afectan a un gran número de personas vulnerables ante este tipo de estímulos.
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