No puedo creer

Ladrón se echa siesta en el frigo del local

Don Alipio el 22 de October del 2009

Recreación de lo ocurrido (el plumero es una licencia poética)

Recreación de lo ocurrido (el plumero es una licencia poética)

Tengo la seguridad de que el crimen no paga, sólo presta a la justicia a sus creyentes más tontos.

Timothy Dean St. Clair de Ridge Manor (Florida) es una prueba de ello. El tipo entró en un pub de un centro comercial cerrado a robar algo, como estaba solo y aparentemente no había vigilancia en el local decidió pasar el rato. Además de buscar infructuosamente la recaudación, y como tenía hambre, pilló de la despensa del sitio una apetitosa lata de tomates, que no dudó en consumir.

Claro, todos sabemos que cuando se come a uno le entra el sueño... y más cuando está en el trabajo. Timothy no fue menos... empezó a sentir cómo sus párpados se cerraban y cómo Morfeo le llamaba. Como no encontró una superficie mejor sobre la que echarse... no se le ocurrió otra cosa que meterse en un frigorífico (suponemos que desconectado) que había en el pub y echarse una siesta.

Lo que no sabemos es cómo no se le ocurrió pensar que el vigilante del centro acabaría pasando por ahí al hacer una ronda de seguridad. Así que ya os podéis imaginar el fin de la historia: un ladrón que es arrebatado de la siesta por un "segurata" asombrado y que seguramente ha pensado que se trataba de un muerto que algún mafioso había escondido ahí.

Si Timothy hubiese sido listo, hubiese aprovechado para volcarse el resto de la lata de tomates en la boca y salir gritando cual monstruo "Cereeeeeebros, cereeeeebros". Seguramente el vigilante no le hubiese seguido.

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Confunden oso con ladrón de coches

Don Alipio el 20 de October del 2009

Pues da un poco de miedito...

Pues da un poco de miedito...

En algún lugar de Colorado (EE.UU.) una joven pareja cuyo nombre no ha trascendido se disponía una noche a irse por ahí a pasar el fin de semana. Habien llenado el coche de comida pues ya se sabe que después del "triki triki" a uno le entra hambre.

Pues bien, después de varios viajes para llenar el coche de alimentos se disponían a marcharse de una vez cuando vieron que dentro del auto algo se movía. Asustados, llamaron a la policía, pues creían que alguien estaba robando el coche.

Cuando los agentes llegaron se dieron cuenta de que iba a hacer falta algo mejor que una lectura de derechos para sacar de ahí al intruso y algo más contundente que unas esposas para aprisionarle.

Y es que en el interior no había una persona: lo que había era un oso. Joven, sí; pequeño, de acuerdo... pero un oso al fin y al cabo. Una bestia que, si ya estaba de mala leche por no poder encontrar aparcamiento, os podéis imaginar cómo podía acabar al darse cuenta de que fuera había policías, aunque no fuese para ponerle una multa.

Total, que nadie sabe qué hacer hasta que uno a uno de los agentes se le ocurre abrir la puerta, alejarse... y dejar que el animal, más asustado que otra cosa, saliese corriendo.

Al parecer lo que había sucedido era que el oso se había sentido atraído por el olor de la comida, aprovechó que una de las ventanillas estaba un poco bajada, abrió la puerta... y se metió dentro. Ahora bien... cómo hizo para que se cerrara la puerta y se quedase encerrado nadie lo ha sabido explicar.

¿Quién sabe? Igual es alguna broma pesada de un gato. Ya sabemos cómo las gastan...

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Pijamaman vs la vecina cuchillera

Don Alipio el 15 de October del 2009

pijama
Una mujer residente en alguna ciudad de Florida se levantó en plena noche. Le extrañaba sobremanera escuchar el ruido de algo arrastrándose por el tejado.

Como miedosa no era, la mujer fue hasta la cocina y agarró uno de sus cuchillos de cocina, dispuesta a dar a quien quisiera adentrarse en su casa una aguda bienvenida.

Así, cuchillo en mano, corrió hacia su dormitorio y se dispuso a esperar al terrible ladrón.

¿Qué sorpresa se llevaría cuando vio que de la buhardilla se descolgaba un tipo enfundado en un pijama rosa?, ¿qué pensaría cuando comprobó que el tipo en cuestión no era otro que su “amistoso vecino”?

Sin embargo, para esta mujer no había tiempo para la sorpresa por el atuendo o por la decepción al darse cuenta de que su amigo y vecino era un vulgar ladrón sin una pizca de elegancia. Armada y decidida, plantó cara al bandido, que no hizo nada. Quizá se dio cuenta demasiado tarde de que su preciada a la par que extraña prenda no le daba poderes.

Ahora mismo el vecino se encuentra detenido. Pero es probable que salga si alguien paga los 15.000 dólares de fianza. Aunque no sabemos que querrá salir: a juzgar por este video la vecina ha decidido llamar a su causa al resto de vecinas.

Esto sólo puede acabar mal, pijamaman, va siendo hora de cambiar de cama.

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Gaviota “robadoritos”

Don Alipio el 6 de October del 2009

No teníamos suficiente con preocuparnos por la obesidad y la delincuencia humanas, que ahora también tenemos que hacerlo con las de las aves.

En efecto, una gaviota a la que la gente de Aberdeen (Escocia) llama Sam se ha hecho famosa por robar repetidamente ciertos snacks triangulares de una tienda cercana.

Ahora bien... seamos escépticos y cubrámonos las espaldas. ¿Realmente se trata de una noticia o de una argucia publicitaria? Pensemos... ¿de verdad una gaviota se sentiría atraída por esas cosas? Aunque bien es verdad que esos pajaros siempre andan entra la basura.

Estoy inmerso en un mar de dudas...

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Mujer defiende su casa “por sus bolas”

Don Alipio el 6 de October del 2009

bolas de billar

Las casas de Estados Unidos se preparan para los fastos de Halloween, y aunque cada residencia es más espeluznante que la anterior esto no detiene a los ladrones. Como en una casa de Texas.

La residente de la casa, una mujer de 27 años cuyo nombre desconocemos estaba tan tranquila cuando se percató de que un par de personas vestidas de negro entraban en su jardín con malas intenciones. Sin embargo, resuelta, astuta y aficionada al billar decidió tomarse la justicia por su taco... perdón, mano.

Así, agarró las bolas de la mesa, las metió en un casco de ciclista, agarró el casco con la boca, trepó por las paredes hasta el tejado... y desde allí comenzó a lanzar bolazos a los presuntos ladrones con una precisión increíble. Consiguió finalmente echar a los delincuentes, que jamás volverán a acercarse por su casa...o por una sala de billar.

Y, como una imagen vale más que mil palabras, aquí tenéis a la justiciera de las bolas. (Cuidado con el anuncio de muebles de siempre al principio del vídeo).

Viendo cómo es la muchacha se explica mucho de su actitud.

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