Don Alipio el 1 de April del 2009

Cuando de infidelidad se trata no vale de nada ser comprensivo o comprensiva. Hay que responder y dar donde más duele.
Bien lo sabe Katya Kharitovonova, oriunda de Rusia. Ella fue un día a pasear con su marido, Mikhail, cuando les salió al paso Liza Dmitriyeva, la mejor amiga de Katya. Como no tenía nada que hacer se unió a la pareja que, en un gesto de amistad, le invitó a comer.
Así, la pareja y la amiga fueron a casa, dieron cuenta de un suculento condumio y se decidieron a pasar el resto de la tarde viendo "La guerra de los mundos". Katya, que se sentía cansada tras el paseo decidió irse a dormir un rato dejando al buen marido y la buena amiga con la película.
Craso error, porque según Mikhail "después de un rato Liza comenzó a acariciarme el pelo, después las piernas, y luego fué más allá" y según la propia Liza "besé los labios de Mikhail, no se resistió". Vamos, que los cañones de Marte les empezaban a aburrir y decidieron dar una vuelta por el monte de Venus.
Con el calentón no se percataron de que el sueño de Katya era muy ligero, así que esta, despertó apenas pasada una media hora. Imagináos cómo se quedó al ver a su marido medio desnudo debajo de su mejor amiga realizando "el acto".
Con toda la rabia, pilló por banda una lámpara de pie y la estrelló contra la cabeza de Liza. Cuando fue neutralizada, fue directa a por el pene de Mikhail.
En palabras del marido, que estaba algo borracho, "vi la boca de Katya llena de sangre y después sentí un dolor agudo". Había cercenado "esa" parte.
Cuando fue consciente de lo que había hecho ya era demasiado tarde. Aun así, la esposa burlada llamó a una ambulancia y hombre y amante fueron llevados al hospital. Ella con una contusión grave y él con una aparatosa herida que tuvo que ser cosida a cierto colgajo.
Que esto os sirva de advertencia, chicos: no engañéis nunca a vuestra pareja, y más si tiene la dentadura en perfecto estado.
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Don Alipio el 6 de March del 2009

Hay quien dice que "eso" está en todas partes, que todo puede ser reducido al más íntimo de los instintos y que, aunque no queramos, éste siempre aflorará al menor descuido.
Por eso pensamos... ¿qué llevó al jardinero a dar tal forma a los setos?, ¿acaso tenía complejo por no tener un apéndice lo suficientemente grande?, ¿era un "cachondo mental"?, o peor... ¿había pillado a la vecina que estaba más buena de la urbanización haciendo topless mientras llevaba a cabo la tarea?
Nadie lo sabe, pero seguro que ahora mismo hay muchos en el barrio maldiciéndole porque van a necesitar mucha agua con carísima Viagra para que los setos se mantengan en ese estado.
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Don Alipio el 13 de June del 2008

Dicen que muchas veces el inconsciente nos traiciona. Si es así, ya sabemos en qué estaba pensando el "diseñador" de estas ¿sabrosas? gominolas con forma de faro. O eso o alguien lo entendió mal y se pensó que los dulces debían tener forma de "falo".
En fin, imaginaos si resulta que alguna de nuestras amigas o hermanas cándidamente se compra una bolsa de estas y empieza a comérselas delante de sus compañeros... ¡Un escándalo mayúsculo!
Por cierto, ¿Alguien más se ha preguntado cómo serán los "labios" de gominola de esta empresa?
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