Don Alipio el 12 de December del 2009

El tipo de la bonita camisa que véis ahí arriba y que parece se ha puesto las tenazas de un cangrejo en las uñas es en realidad un peluquero de origen italiano: su nombre es Valentino LoSauro y se hartó de cortar a la manera tradicional el pelo de sus clientas.
Sí, amigos, cansado de eternizarse cortando melenas con tijeras y peine decidió desarrollar unas extrañas herramientas que, aplicadas a sus dedos, actualmente le hacen volar sobre la cabellera en un ejercicio que, más que de estilista, parece de pianista.
De hecho, a uno de sus estilos de corte le llama "El vuelo del moscardón" como aquella pieza de Rimsky-Korsakov.
Según ha contado, la invención le ha costado un total de 150.000 Libras (más de 165.000 Euros, creo). Lo que no sabemos es si las zarpas le han costado ese pastizal por ser herramientas de precisión o si todo ese dinero ha sido gastado en indemnizaciones para aquellos que probaron los prototipos y se fueron con un extraño corte en el pelo y una oreja en la mano.
En fin, concedamos el beneficio de la duda al señor Valentino, que hace todo lo posible por hacer de su trabajo un espectáculo digno de ver. Incluso ha afirmado que su invención ha tocado el pelo de Richie Sambora
¡Dios bendiga a las mujeres!¡qué valor tienen! Primero la depilación y después esto.
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Don Alipio el 6 de December del 2009

No sabemos las razones que tuvo el señor Wagner para hacer de su barbería una tienda de armas, o de su armería un lugar para la estética masculina (que todo puede ser). Quizá se deba a que su público está compuesto de hombres y, ya se sabe, hay que diversificar para poder triunfar.
Sea como sea, de algo estamos seguros: ningún ladrón en su sano juicio entraría a robar en "casa Wagner". Seguramente entraría para comprar una recortada y recortarse las patillas.
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Don Alipio el 25 de November del 2009
La envidia es muy mala. Y si no, que se lo digan a Ava Simoes, Miss Brasil Gay 2009, que perdió su corona (y lo que había debajo) por un "no te lo mereces, soy mejor que tú". Observad.
... Y menos mal que no fue durante el certamen de "Miss Brasil Capoeira", que si no esto acaba como el Rosario de la Aurora.
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Don Alipio el 26 de June del 2009

Pinta de malote que gasta el pibe
Que vuestros prejuicios no os engañen. El tipo que véis a la derecha, llamado Jade Lacey no es un "chuloputas": se trata de un matón y de un mafioso que ocasionalmente es traficante y que tiene a sus espaldas cargos por intento de asesinato, asesinato y robo a mano armada.
Aclarado este punto, vamos con la noticia, que tuvo lugar en Queensland (Australia).
La novia de este sujeto, llamada Aleena Shadbina, fue a la peluquería Phillipe Hadchiti a "maquearse" y see gastó un total de 915 Euros en extensiones. Una vez hecha la "obra" volvió a la peluquería exigiendo un tinte de pelo que le hiciera parecerse más a Jennifer Lopez. El peluquero, que quizá veía venírsele encima algún problema por ser ella novia de quien era, le dijo que no podía teñirle el pelo, pero gustoso le indicaría un salón de belleza donde le harían el servicio.
Por lo visto la chica se tomó bastante mal la negación. Así que fue a quejarse a su novio que, caballerosamente, acudió a la peluquería del señor Hadchiti y, muy amablemente, empezó a pegarle una paliza. También le exigió que le devolviese el dinero y, ya que estaba, que le diera todo lo que había en la caja por las molestias.
Pese a tan cordial trato, la policía arrestó a Lacey. Ahora se enfrenta a cargos por agresión a los que se añaden los dichos en el primer párrafo de la noticia. Se espera que esté cinco años a la sombra. Eso si el barbero de la cárcel no le hace un corte en la oreja, en cuyo caso creemos que la conden aumentaría otros cinco años.
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Don Alipio el 29 de April del 2009

Como bien diría mi abuela "esto es ir a f*llar y salir j*dido".
Vayamos a Kaluga (Rusia). Allí un tal Viktor, atracador de 32 años, se preparaba para dar un golpe rápido. Entró en una peluquería y, a punta de pistola, exigió a una de las chicas que trabajaban allí que le entregase la recaudación si no quería acabar con una "sobredosis de plomo".
Aterrada, Olga (una de las trabajadoras, de 28 años), abre la caja, extrae el dinero y se lo tiende a Viktor. Pero algo pasa: la chica no está ni mucho menos aterrorizada, lo está simulando. Con un súbito movimiento aprendido en su clase de artes marciales derriba al ladrón, le hace una llave, le inmoviliza, le ata las manos y se lo lleva a un cuarto en la trastienda.
Al cabo de un momento, la chica sale de la habitación diciendo al resto de las trabajadoras y a las clientas que no hay nada de lo que preocuparse. La policía llegará en cualquier momento y se llevará al ladrón. Sin embargo pasa el tiempo, llega la hora de cierre, la peluquería se queda desierta y la policía no llega.
Ni iba a llegar, porque Olga no había llamado a nadie. No era despistada, no. Era un monstruo lujurioso sediento de sexo... que tenía a su presa maniatada.
Sí. Sin nadie en el local, ella mostró su verdadero ser: desató al ladrón y le gritó "quítate los calzoncillos". Él, intimidado, recordando la llave que le hizo antes, accedió. Ella, después de dejarle "al descubierto", le puso unas esposas.
Acto seguido la peluquera le amenazó con llamar a la policía y contarle lo del robo si no accedía a hacer realidad sus obscenos deseos. Procedió a hacerle tragar Viagra y se divirtió con él las siguientes 48 horas. De los detalles de esa terrorífica orgía sólo fueron testigos tintes, acondicionadores y champús.
Cuando finalmente fue liberado, Viktor acudió raudo a la policía para contar que había sido "violado". Sorprendidos, los agentes se personaron ante Olga. Ella declaró que sí, que lo habían hecho varias veces en dos días, pero que él había ido antes a robar pistola en mano. Así que todo estaba en paz.
Ante tal declaración, uno de los policías ha declarado que la única solución que ve es meter a los dos entre rejas: a él por asalto, y a ella por violación.
De todas maneras, esto da que pensar: si Olga tenía a mano unas esposas y un frasco de Viagra en una peluquería para señoras es que antes o después pensaba abusar de alguien. Quizá podría haber sido alguno de nosotros de viaje en Rusia. Así que la próxima vez, chicos, tened cuidado si vais por a alguna peluquería de la antigua URSS. Podéis acabar con vuestra pistola muy mal.
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