Don Alipio el 29 de June del 2009

Veíamos anteriormente de lo que es capaz la gente para conseguir comer una bolsa de aperitivos industriales. Así que esta noticia, cuando menos clama al cielo.
Bedford County, Tennessee (EE.UU.): Kevin Roddy, cabo en la oficina del Sheriff del Condado recibió una angustiosa llamada. Al parecer una pareja estaba peleando acalorada y salvajemente. Presto se dirigió al hogar de James Earl Taylor, de 40 años y Mary S. Childers, de 40 primaveras, donde lo que vio le dejó patidifuso.
No estaba preparado para ver el nuevo tipo de arma que estaba utilizando la pareja en su agrio enfrentamiento. Ambos estaban lanzándose contundentes gusanitos de queso, alias "Cheetos".
El agente, como pudo, intentó que su inmaculado uniforme de policía no quedara convertido en el de un butanero. Hizo lo que pudo, aun así no salió indemne, lo que seguramente le llenaría de furia para reducir a la pareja, confiscarles sus armas y llevárselos al calabozo, del que salieron bajo fianza de 2.500 dólares, esta vez en billetes o en cheque al portador, que el cabo Roddy no estaba para que le pagaran en bolsas de Doritos.
Esperamos que el pobre no tenga secuelas psicológicas y que no tenga algo parecido al síndrome del veterano de guerra cuando vaya a un cumpleaños.
20 Comentarios ¡SALTA!
Don Alipio el 29 de June del 2009

No son tiempos fáciles, eso desde luego. Y prueba de ello es lo que os vamos a contar.
Vayamos a Oklahoma (EE.UU.). Allí unos agentes de la policía se dedican a seguir el coche de Lahuma Sue Smith (la mujer de la foto de la derecha) que, aparentemente, va en busca de "clientes" (sí, por lo visto es ella la que va a buscarlos). Después de unos metros, los agentes pierden la pista del auto, pero al cabo de unos minutos se lo encuentran parado: dentro se ven sombras que se mueven de manera muy extraña.
Los policías corren, miran por la ventanilla... ¿Y qué ven? A la señora Smith en el asiento del copiloto bajándole los pantalones a un tipo que confiesa que últimamente su matrimonio no va demasiado bien y que sabe por ahí paran prostitutas.
Lo curioso del asunto es que una vez registrado el vehículo (cuan concienzudos son estos agentes) fue encontrada una cesta con bolsas de snacks fritos valorada en 21 Euros. Lo que podía parecer a simple vista una extraña perversión no era más que el pago por el servicio a la señora Smith.
Esto da que pensar, ¿cómo estarán las cosas para que una mujer se venda por una bolsa de patatas?, ¿qué cara le pondrían las otras prostitutas al señor cuando les dijo "no tengo dinero, pero sí Doritos"?, ¿qué serían capaces de hacer algunas por una bolsa de nachos que, además, trajera un bote de salsa para mojar?
¡Cómo está el mundo!, ¡maldita crisis!
27 Comentarios ¡SALTA!
Amy el 15 de June del 2009
Si digo que es una patata, no es porque el retrato sea malo, sino porque es, literalmente, un tubérculo de los de toda la vida. De hecho, creo que los retratos no pueden ser malos, ni buenos tampoco, porque la materia prima no da para más, como podréis imaginar, aunque el autor asegura que utiliza patatas porque tienen muchos parelelismos con la cara humana. No le diremos nada, porque para eso es él el artista.
Lo que si es, desde luego, es una forma original de guardar la comida sin que ocupe espacio en la cocina: ahora tienes la posibilidad de tener las patatas por toda la casa con la cara de tus familiares y amigos sin que nadie se sorprenda.
11 Comentarios ¡SALTA!
Don Alipio el 4 de March del 2009

Los hallazgos de teléfonos en lugares extraños sigue. Si ayer comentábamos que uno había aparecido dentro un bacalao, hoy hemos descubierto uno en el interior de una bolsa de patatas fritas.
Bueno, nosotros no sino la mujer que está en la foto: Emma Schweiger, de Janesville, en Wisconsin (EE.UU.).
La buena mujer fue un día a comprar dos bolsas de patatas fritas para matar el gusanillo a la tienda de la esquina. Una vez llegada a casa, pilló por banda el periódico, abrió una bolsas y se dispuso a comer distraídamente mientras leía.
Fue entonces cuando notó algo duro en la bolsa.
Claro está, el corazón le empezó a latir apresuradamente. ¿Quién le decía que dentro de su bolsa de patatas no hubiera algún miembro cercenado o algo así? Temerosa, vació la bolsa... ¡y se encontró con un móvil!
Y no, no era un premio: no tenía bolsa protectora, estaba lleno de grasa y ni siquiera se encendía.
Suponemos que por la rabia de no haber podido usar el móvil llamó a la tienda para pedir explicaciones. Allí la dijeron que se procedería a tirar a la basura todas las bolsas del mismo lote de ese producto y se le ofreció una nueva bolsa de patatas en compensación.
Sin embargo Schweiger ha declinado la oferta y ha puesto el caso en manos de las autoridades pertinentes.
Algunos quizá la llamen "buena y honrada ciudada" pero pensémoslo bien... ¿hubiera hecho lo mismo si el móvil hubiese funcionado? Ya sabéis por dónde voy...
9 Comentarios ¡SALTA!
Don Alipio el 15 de February del 2009

No sabemos por qué razón, pero eso se han preguntado varios especialistas de la Universidad de Leeds (Inglaterra) liderados por el Dr. Graham Clayton. Así que ni cortos ni perezosos aprovecharon la reciente celebración de la National Chip Week 2009, cogieron por banda un cacharro para hacer una cromatografía de gases a varios centenares de patatas humeantes...
... y llegaron a la conclusión de que el aroma de las patatas fritas "descompuesto" tiene trazas de los apetitosos olores del cacao amargo, la mantequilla, el queso, la cebolla y las flores (vamos, que huele como las cenas de verano en la casa de campo de mi abuela).
Ahora bien, ¿qué avance para la humanidad supone saber eso?, ¿qué duda ancestral ha sido resuelta?, ¿qué beneficio mundial trae la resolución de este misterio? No lo sabemos la verdad... así que esperamos que el análisis del aroma de los bollos recién horneados arroje más luz sobre... algo.
7 Comentarios ¡SALTA!