Don Alipio el 24 de April del 2009

Los padres de un niño de 5 años de Yakima (Washington, EE.UU.) no pudieron salir de su asombro cuando vieron lo que había dentro de su mochila.
Dentro había una bolsa de plástico transparente que contenía nada más y nada menos que un fragmento de heces humanas y la que se había colocado una nota en la que se podía leer "este mojón estaba en el suelo de la sala".
Por lo visto la profesora había mandado al crío que llevase la bolsa a casa. De hecho, ya había llamado unos días antes a los padres para quejarse de que, por culpa del niño, la clase era "apestosa".
Jason, admitiendo que su hijo era propenso a tener "accidentes", dijo a la profesora que en su mochila tenía una muda extra para solucionar los problemas que pudieran causar. Lo que no se imaginaba (ni por supuesto toleró) era que la profesora se tomase el problema de su hijo con semejante recochineo. Así que escribió un e-mail a los responsables del colegio explicándoles el caso... que tuvo respuesta varios días después y en el que aparecía una disculpa.
Ya se sabe cómo es la burocracia... una mierda (con perdón). Eso sí, la profesora sigue dando clase en el centro... cuando debería estar limpiando letrinas con la lengua (sin perdón, ¡qué leches!).
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