Don Alipio el 14 de February del 2011

¡Corred, benditas, corred!
En Brasil, como en otros muchos lugares alrededor del globo, hay una costumbre no escrita según la cual la novia debe llegar a la boda tarde. Ignoramos si se trata de mala suerte, si es que la novia se lo está pensando mejor o una prueba para comprobar el aguante del futuro marido.
El caso es que esa "traidición" rayana en la "tración" se va a acabar, al menos en cierta parte de Brasil. El cura Roberto Carrara, de la Catedral de Nuestra Señora de Lourdes en Apucarana, harto de retrasos que en ocasiones llegaban a más de 60 minutos, ha ordenado a las parejas casaderas que antes del enlace hagan un depósito equivalente a algo más de 220 Euros. La cifra les será devuelta sólo en el caso de que la ceremonia se celebre puntualmente. Si no... ¡al cepillo!
No se sabe si la medida se extenderá a otras parroquias. Pero el caso es que hay cierta polémica: ¿realmente Don Roberto lo hace para que la gente se ajuste a un horario?, ¿o lo hace, a sabiendas de que cambiar una costumbre tan arraigada es prácticamente imposible de corregir, para arreglar las "goteras" de la Catedral?
No lo sabemos, pero estamos seguros de que los mancebos que esperan ansiosos el matrimonio (que son como las meigas: haberlos, haylos) estarán agradecidos.
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Don Alipio el 27 de April del 2010

Chirstina Cifaldi, la sospechosa
La joven que véis en la foto entró hace unos días en unos de los probadores de la cadena de grandes almacenes "Walmart" con un montón de ropa. Al cabo de unos minutos abandonó el lugar sin ninguna prenda en las manos.
La chica encargada de probadores, seguramente molesta por vérselas con la típica cliente que no es capaz de dejar la ropa en la mesa o cesta en la que se depositan las prendas que no van a ser compradas, se acercó a la cabina ocupada por aquella tipa.
Cuando abrió la puerta llegó a su nariz un potente olor, un hedor inconfundible. El hecho de que las prendas estuvieran mojadas no dejaba lugar a dudas: la joven había orinado sobre la ropa.
¿Pertenecía la misteriosa tipa a alguna de esas asociaciones que llevan a cabo acciones en contra de la sociedad de consumo?, ¿se trataba una artista anónima llevando a cabo una arriestada perfomance?, ¿sencillamente era una pobre y desconocida mujer incontinente que no pudo aguantarse las ganas? No lo sabemos. Lo único que sabemos es que no era ni misteriosa, ni anónima ni desconocida.
Más que nada porque, junto a las ropas chorreantes, se había dejado la cartera con su documentación.
Según esa documentación la mujer tenía 22 años, se llama Christina Cifaldi y es natural de Cape Coral, Florida.
Con los datos en la mano, la policía se personó en la dirección indicada en su licencia de conducir y arrestó a Christina, que ha sido puesta en libertad después de haber pagado una fianza de 500 dólares (unos 373 Euros).
Así que la tipa ha acabado pagando en la cárcel lo que debería haberse gastado en ropa. Eso sí, nadie nos ha dado respuesta a por qué Christina hizo eso. Seguira siendo un dorado, húmedo y caliente misterio.
¡Qué asco, por Dios!
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Don Alipio el 17 de March del 2010

Uno podría pensar que el último golpe de mala suerte que uno puede tener es el de morir. Sin embargo, aunque no nos demos cuenta todavía nos puede ocurrir algo malo.
Y si no que se lo digan al pobre hombre fenecido que pasó 90 minutos en un depósito, sí... pero de coches en Nueva York (EE.UU.).
Os contamos: Paul DeNigris, director y conductor de coches fúnebres de la funeraria Redden's, aparcó un momento el coche fúnebre con el ataúd y muerto pertinentes dentro junto a la funeraria para recoger unos papeles que se la habían olvidado. Como no iba ni a tardar un minuto, dejó aparcado el vehículo en una zona de estacionamiento prohibido.
Sin embargo, cuando volvió a salir de su lugar de trabajo se encontró con que el coche y su carga había desaparecido. La grúa municipal de Nueva York se lo había llevado al depósito donde se dejan los coches infractores.
Claro está, la discusión está servida: mientras la policía cuenta que en ningún momento vieron algo que indicara que aquel coche estaba "trabajando" y tenía "pasajeros" DeNigris asegura que, como siempre que dejaba un coche "ocupado" a solas, puso un cartel en el que indicaba que el auto estaba de servicio y "cargado".
El conductor piensa recurrir la multa de 185 dólares (unos 134 Euros). Afortunadamente el señor sin vida pudo llegar al aeropuerto y embarcar en el avión que lo llevaría al lugar donde debía ser incinerado.
Solamente esperamos que el pobre hombre finado no hubiese sido mecánico o hubiese muerto por un atropello. Más que nada porque en su estado no habría apreciado bien el chiste.
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Don Alipio el 24 de February del 2010

La fotografía original que sirvió a la policía
¡Amiguitoch, hay que ver que cochach noch pachan!
Frank Giesler, de 34 años y Paul Hochstrasser, de 35, fueron pillados cuando se dirigían a Moerschwil (Suiza) circulando a más de 95 kilómetros por hora en una carretera en la que, como máximo, se podía circular a 70.
Cuando la fotografía llegó a manos de las autoridades se quedaron de piedra al ver que los ocupantes del vehículo iban de la singular guisa que véis arriba: con la cara pintada, pelucas coloristas y narices rojas.
Aunque pueda parecer lo contrario no se trataba de secuaces del Joker que se dirigían a la localidad antes citada a dar un golpe ni de dos artistas del circo suizo que respondiensen a los nombres de "Pachín" y "Torpete".
Ambos ocupantes en su carrera "suicida" (porque de Suiza estamos hablando) iban camino del carnaval del pueblo ese que hemos dicho antes. Pero algo pasó en sus respectivas casas que les hizo salir tarde. Así que pisaron el acelerador (aunque, en su descargo, diremos que con los zapatones de payaso es muy difícil controlar qué pedal se pisa).
Como todos sabemos Suiza nunca ha sido famosa por el sentido del humor de sus habitantes, así que la foto no ha hecho gracia a las autoridades, que declaran que "El exceso de velocidad no es algo para tomarse a risa, aunque uno lleve pantalones anchos y nariz roja", a lo que alguien (que debe ser el alma de las fiestas en la comisaría) añadió "Debemos considerarnos afortunados de que las ruedas y el capó no se cayeron".
Esto tendría que haber sucedido en España. Seguro que hubiese sido más gracioso. Ya me imagino a los payasos diciendo al Teniente Fresnadillo "Aquí tiene mich papelech, cheñó guardia chivíiii" (Moc, moc).
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Don Alipio el 3 de February del 2010

Madrugada en el polígono "El Manchón", Sevilla (España): una pareja de la Guardia Civil hace la ronda, velando por la seguridad ciudadana, cuando uno de ellos escucha un extraño sonido, un ruido inclasificable. Medianamente asustados, pero convencidos de su tarea para con la ley y el orden, se acercan a una cuesta.
De repente, algo irrumpe desde la oscuridad: una especie de rayo que pasa a toda velocidad junto a los agentes, dejando una estela de pavor fulminante a su paso. Los agentes se asustan, puede que incluso uno de esos gritara "¡Cooooñ*!".
Los agentes se recomponen como pueden e identifican qué ha sido los que les ha asustado. Se acercan... ¿y qué es lo que ven?
Un triciclo: sí, algo parecido a una bicicleta de dos ruedas sin iluminación; algo que usa un niño para correr por el pasillo.
Quizá los agentes no podían permitir que un vehículo así, que va sembrando el pánico cual tractor de Drácula, rodara por la vía. Así que, sin perder tiempo, pidieron la documentación al "triciclista" y le dijeron que se procedería a denunciarle por varias razones: el vehículo no estaba "catalogado", iba sin iluminación, circulaba por una vía deficientemente alumbrada y, ¡qué narices! el vehículo era de juguete.
Total, que según el informe, el conductor del triciclo circulaba temerariamente por la calzada poniendo en peligro no sólo su vida, también los de los demás transeúntes, que por aquel lugar y a esas horas de la madrugada debían ser unos cuantos.
Y menos mal que el tipo llevaba un triciclo, que si llega a conducir un andador para bebés (o taca-taca) le cae la perpetua.
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