Don Alipio el 5 de March del 2011

Dmitri Mendeléyev, en plena resaca tras probar la pureza de varias marcas de vodka
Esta noticia me toca el corazón y me toca muy de cerca porque de la que os voy a hablar es mi marca favorita de vodka. Una marca que puede verse envuelta en un escándalo escandaloso.
Resulta que la marca Russian Standard lleva desde 1998 proclamando que su receta fue anotada por el mismísimo Dmitri Mendeléyev (sí, el creador de la tabla periódica de los elementos). De hecho esta afirmación está bien visible en su etiqueta (ya véis en lo que me entretengo cuando bebo a solas, en leer las etiquetas del vodka).
Pues bien: un grupo de activistas ha demandado a la marca basándose en que la afirmación antes dicha es complamente falsa. Por lo visto Mendeléyev aunque, como Jefe de la Oficina de Pesos y Medidas rusa, pudo haber establecido normas para asegurar la pureza del vodka nunca apuntó (que se sepa) la receta de un licor "ideal" en ninguna parte. Por tanto Standard, según los demandantes, estaría haciendo publicidad engañosa.
Los activistas no se han quedado sólo en eso. La marca utiliza como emblema un águila de dos cabezas de inspiración zarista y eso también les ha molestado pues, al parecer, ese emblema sólo debería ser utilizado por marcas de propiedad estatal.
En fin, que yo estoy temblando. Confío en que la cosa no llegue a más. La verdad, me da igual si Mendeléyev tuvo que ver algo en la receta. El caso es que no me la quiten, que si no no sé cómo voy a escribir los posts.
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Don Alipio el 29 de October del 2010

Estos son el yin y el yang... lo otro ya sabéis cómo es...
Si algún día os vais a hacer un tatuaje en alguna parte de vuestro propio cuerpo que no podáis ver no discutáis con el tipo que lleva las agujas con tinta.
Eso mismo os dirá un joven de 25 años natural de Bundamba, cerca de Ipswich (en Australia, vamos). Un buen día decidió adornar su espalda con un vistoso yin yang flanqueado por dos dragones, así que fue al tatuador, de 21 años, y le dijo lo que quería.
Sin embargo algo pasó que el tipo acabó discutiendo con el artista (ignoramos en qué términos). Tras una sesión en la que se sintió un poco inseguro, el tatuador le dijo que la discusión estaba olvidada y que la obra le había quedado realmente bien. Eso sí, le aconsejó que no dejara que nadie le viese el tatuaje en unas dos semanas.
La víctima, pues, fue directa a su casa y se lo enseño, orgulloso, a la persona con la que compartía piso. Cuando escuchó un "no creo que ese sea el tatuaje que buscabas" supo que algo no había salido bien.
No es que estuviera mal dibujado o que un dragón tuviese dedos de más... ¡es que el tatuador había dibujado en su espalda unas palabras groseras y un pene erecto de más de 40 centímetros!
Como os podéis imaginar esto ha terminado con una denuncia ante los juzgados. No sabemos cómo terminará el juicio, pero lo que es seguro es que una obra de arte se perderá.
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Don Alipio el 14 de October del 2010

Jessica Webber trabajaba en el hotel Markum Inn, de Oregon (EE.UU.) pero decidió dejar su empleo hace unos meses, después de una fiesta que se fue de madre. Ahora su caso está dirimiéndose en los tribunales.
¿Qué ocurrió? Se supone que iba a ser la típica fiesta de trabajo, donde las empleadas se cuentan sus cosas y ponen verde al jefe y a la jefa entre copa y copa. Sin embargo la pareja de propietarios, Julie y Ward Frederick, tenían pensado hacer de la celebración algo más salvaje.
No sabemos si la ingesta de bebida tuvo algo que ver. El caso es que Ward, de 46 años, apareció en la fiesta femenina totalmente desnudo, tocándose los bajos... y todo esto mientras Julie pedía a las empleadas que respondieran un cuestionario acerca de los atributos del hombre: que si cuánto medía, que si cuál era su grosor... en fin, lo normal.
Pero la cosa no acaba ahí. Tal y como estaba el jefe de empinado su esposa tuvo la feliz idea de hacer que las empleadas jugaran a ese juego que consiste en lanzar un aro a un palo (como se puede ver en la foto explicativa). Cómo os podéis imaginar el palo era de carne...
Sé que ese juego tiene un nombre, pero ahora no lo recuerdo. Si alguien lo sabe, que lo diga.
Aquello fue demasiado para la pobre Jessica, que, como dijimos, traumatizada dejó su empleo y puso una demanda a los gerentes del hotel pidiendo un total de 900.000 dólares (644.883 Euros).
Ignoramos cómo acabarán las cosas. Pero eso no importa. Ahora lo importante es saber si los empleados del género masculino tuvieron una fiesta parecida con la jefa.
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Don Alipio el 19 de July del 2010

Brent Wilson, natural de Lake County, Montana (EE.UU.) no es un okupa que ha decidido marcharse a vivir a una iglesia buscando un surtidor de vino, no. Lo que él ha hecho es un poco más complejo.
Wilson decidió tomar "posesión" de una casa hipotecada. Cuando las autoridades supieron que ocupaba el inmueble se presentaron ante él y le preguntaron qué era lo que le hacía el dueño de la casa.
Impasible, Brent mostró un contrato debidamente cumplimentado (y con sello del condado) según el cual le había comprado la propiedad a un tal Yahvé o, lo que es lo mismo Dios.
Al parecer Brent considera al Todopoderoso una especie de socio de negocios; y tal es su confianza en él que rehusó tener un abogado durante el juicio al que fue sometido, en el que se puso a leer varios pasajes de la Biblia. El tribunal, finalmente, decidió ordenar una evaluación de salud mental para Wilson.
En fin... lo que hay que ver. Sólo Dios sabe cómo terminará la cosa. Más que nada porque es parte interesada.
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Don Alipio el 11 de January del 2010

Bien es verdad que hay que desconfiar del género humano y que, en muchas cosas, nos animales nos aventajan. Pero esto ya es pasarse.
La familia Esposito, de Boston (EE.UU.) recibió una citación para que "Sal Esposito" compareciera como jurado en un proceso judicial. Ahora bien, el problema es que Sal es el gato.
Sí, al parecer Guy, el dueño de Sal, inscribió al minino como miembro de la familia en el censo (por lo visto en EE.UU. hay que marcar en el censo hasta las mascotas que se tienen). Sin embargo, en el impreso que rellenó Guy sólo figuraban como "mascotables" (y perdón por el "palabro") los canes. Con su par... de bolis... el buen hombre tachó la palabra "perro" del impreso y puso "gato".
Ahí es, por lo visto, donde la administración cometió un error: al pasar los datos no supo cómo resolver esa "corrección" y colocó a Sal como un miembro humano del hogar.
Por supuesto, Guy y su pareja, Anna, han recurrido. Pero los encargados de gestionar el jurado se han mostrado inflexibles. No se creen lo que han pasado y reiteran que Sal debe presentarse como jurado el 23 de marzo.
Anna ya ha declarado que, si las cosas no se aclaran, pues nada... habrá que presentarse en el juzgado con el felino.
Y puedo que sea el único racional del jurado...
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