Don Alipio el 23 de November del 2009

A estas alturas no os voy a contar cosas sobre el conflicto entre católicos y protestantes en el Ulster (Irlanda del Norte). Baste decir que todavía, y pese a que la cosa ha mejorado, sigue habiendo ciertos "roces".
Uno de ellos afectó a un agricultor y pastor desconocido del condado de Tyrone. Lo único que sabemos de él es que es protestante y que tiene muchas ovejas.
Pues bien: un día, al llegar al establo donde pasan la noche sus ovejas se quedó muy sorprendido al ver que todas y cada una de las que formaban su rebaño tenían pintada en su antes inmaculada piel franjas naranjas y verdes entre las cuales había un espacio de blanca lana.
Vamos, que a esas ovejas, propiedad de un protestante, les habían pintado la bandera de Irlanda.
"No puede ser", pensaría el agricultor, "anoche no jugó la selección irlandesa de fútbol. Es más, de ser hooligans, deberían ser de la selección inglesa porque el Ulster es parte del Reino Unido".
Así que, dándole vueltas a la cabeza, se le ocurrió que todo aquello podía ser una ideológica broma pesada llevada a cabo por irlandeses católicos que quieren que la zona norte de la isla se una al resto. Cosa extraña, dado que hace tiempo que no se dan ese tipo de "protestas antiprotestantes" por aquella zona.
Una agria cuestión sobre la que nadie ha preguntado a las ovejas, que seguramente ya han sido limpiadas. ¿Es que no hay ovejas que quieren una Irlanda unida?, ¿cuánto del ganado lanar de isla esmeralda es leal a la reina de Inglaterra?
No lo sabemos. Pero uno, que para estas cosas es así, tiene una teoría... ¿Y si las ovejas se pintaron a sí mismas para que católicos y protestantes iniciaran una nueva y mortal lucha? Así ellas podrían heredar una Irlanda libre y llena de pastos sin interferencias de los necios humanos.
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Don Alipio el 9 de May del 2009

La situación en Chad ahora mismo es j*dida. Bien lo saben los soldados irlandeses destinados allí a defender a voluntarios de organizaciones humanitarias del asedio de los rebeldes. El terreno es duro, el combate cruel... vamos como diría el Coronel Kurtz, "El horror, el horror".
No es de extrañar entonces que los soldados se relajen y descarguen haciendo lo que un europeo medio: jugando al fútbol o a algún deporte con pelotas de por medio, como el voleibol.
Sin embargo, esas actividades están mal vistas por el Ministerio de Defensa de Irlanda. Según el ministro Willie O'Dea "la realidad es que en Chad el terreno es muy duro. Algunos deportes se juegan en terreno abierto y cuando la gente cae, recibe un impacto mucho mayor sobre sus cuerpos que el provocado por caer en un campo de Irlanda, donde el terreno no es tan duro".
Como si las balas y las granadas fueran suaves, blanditas y mullidas... En fin.
Pero, ¿cuál es la razón de que se diga que es más peligroso jugar al fútbol que caer en acción de guerra? Sencillamente hay riesgo de que un soldado con una lesión deportiva tenga que volver a casa. Claro, eso supone un gasto extra para el ministerio.
Total, que eso de jugar al fútbol tiene los días contados. Así que los valientes chicos y chicas de Irlanda, para "soltar vapor", tendrán que jugar a un nuevo deporte: agarrar las balas enemigas con los dientes.
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