Don Alipio el 7 de May del 2011
Un campo de golf de Elk Lodge en Salisbury, Maryland (EE.UU.) se las tiene que ver con un gran enemigo: bandadas y bandadas de gansos canadienses que retozan en la hierba, se bañan en el estanque y llenan todo de excrementos.
Como el "golfistus aburridis" es el animal que posee estos territorios ha ideado una ingeniosa estrategia para que ganso desista de hacer del green su morada (chiste malo políglota): ha colocado varias siluetas negras de perro que, además, giran con los soplos de viento, cual veletas.
La idea es que los malignos gansos crean ver a varios depredadores en movimiento y se les quite así las ganas de andar metiendo la pata en los hoyos. Y al parecer ha tenido éxito. Desde el momento en el que fueron colocados hasta el presente se ha reducido la presencia de gansos en un 95%.
Las autoridades del campo de golf lo celebran como una victoria del ingenio humano frente al instito gansil pero... ¿no será que los gansos han pensado "vámonos de aquí, que no hay más idiotas que nos molestan con los recortables"?
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Don Alipio el 16 de January del 2011
Todos sabemos qué es un streaker (uno de esos nudistas corredores que se dedican a reventar eventos deportivos). Parece fácil ser uno de ellos pues pensamos que todo consiste en quitarse ropar y salir pitando. Pero hay otros factores que un buen streaker debe tener en cuenta. El que vais a ver no tuvo en cuenta uno de ellos.
Sí, hijo, mejor que te vuelvas a casa...
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Don Alipio el 20 de December del 2009
No os engañéis: sabemos que no os gusta el golf. Este post va dirigido a Tiger Woods, que como ya no podrá salir de casa sin que le busque algún marido celoso o los periodistas, tendrá que seguir practicando con sus palos. Para él: Tiger, puedes tomar nota de estos chavales.
Tiger: Y ellos están gritando porque han metido una bola de golf, no porque estén orgasmando como tú, que conste.
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Don Alipio el 26 de October del 2009

Riviera Beach, Florida (EE.UU.):un lugar como otro cualquiera, un sitio aparentemente tranquilo, un lugar donde vivir.
Sin embargo, hay gente que se empeña en hacer que ese remanso de paz sea un mal lugar. Como Juan Gibson, de 16 años.
Ese chaval, junto con otro amigo iban con una bolsa de palos de golf en el autobús. Llegaron a su parada y se apearon. Se dieron cuenta de que un policía iba hacia a ellos. ¿Y qué hicieron los chavales? Lo más sensato e inteligente: echar a correr.
El agente, al que ya extrañaba que dos adolescentes quisieran emular a Tiger Woods antes que a Tony Parker, se dio cuenta de que ahí había gato encerrado. Pudo dar alcance a Juan, que iba cargado con la bolsa... y cuando la destapó se quedó a cuadros.
Dentro de aquel útil deportivo había un total de 13 armas entre fusiles, escopetas y pistolas.
El aterrado y sin respiración adolescente confensó entonces confesó que el arsenal no era suyo sino que lo había robado junto con su fugitivo cómplice a un vecino.
Confesado esto, la policía llamó a "la víctima", que se personó en el lugar de la captura y reconoció todos sus mortales enseres. Aquí tenemos un video en inglés con las explicaciones pertinentes.
No sabemos qué ha sido de Gibson. Y la verdad no nos importa. Lo que nos aterra es qué hará el vecino un día que esté cabreado de verdad.
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Don Alipio el 20 de April del 2009

Bien sabido que la naturaleza y el golf nunca se han llevado bien (el impacto ecológico de los campos, que la bola siempre acabe en el bunker de arena, en el estanque o entre las ramas de los árboles...).
Pero lo que sufrieron un par de golfistas de Nueva York (¿hace falta que diga dónde está?) es pasarse de castaño oscuro.
Y es que el par de deportistas iban tan tranquilos en su carrito de golf (uno semejante al que véis en la foto, robusto e inamovible) cuando una "nube en forma de embudo" chocó contra su vehículo y le hizo volcar.
Por supuesto, la pareja estaba tan omnubilada mirando el fenómeno que, cuando pudo reaccionar ya era demasiado tarde. Sus integrantes quedaron atrapados entre el techo del cacharrito y los asientos durante un buen rato.
El fenómeno, según el servicio de meteorología, podría ser una especie de pequeño tornado, llamado "dust devil" (si alguien sabe la denominación en castellano, que nos arroje luz). Al parecer uno de estos podría volcar un coche perfectamente. Eso sí, que se produzca en Nueva York no deja de ser curioso.
Por supuesto a nadie se le ocurrió preguntar a los camareros del club de golf. Para mí que lo único agitado de aquel día fue la coctelera.
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