Don Alipio el 30 de November del 2009

Torrie Smith, de 31 años y natural de Nueva Orleans (EE.UU.) fue llevada a un centro de detención acusada de agredir salvajemente a su novio. Arrepentida de una acción que podía costarle bastante tiempo a la sombra reflexionaba sobre lo que significa la ley, la libertad y lo fácil que puede perderse ante una y quedarse sin la otra mientras esperaba en un calabozo provisional a comparecer ante un juez.
Oyó entonces una puerta que se abría. Era un policía. Quizá ella pensaba que ese agente era el que le llevaba ante la ley... pero el tipo pasó junto a ella sin mirarle. Seguramente tenía otras cosas que hacer u ocuparse de otro caso que no era el suyo. Puede que entonces Torrie miraba melancólica a esa puerta que la separaba de la libertad, esa puerta de seguridad cerrada a cal y canto...
... un momento... ¡esa puerta estaba abierta!
Por lo visto el policía se había despistado y no había cerrado bien la puerta. Incrédula, la condenada se acercó, agarró el pomo, movió un brazo... ¡y la puerta se movió con él!
¡Albricias! Volvería a sentir el viento en el pelo, la lluvia en la cara... y dejaría el presidio atrás.
Por supuesto, la frase anterior es una "licencia poética", ya que la mujer corrió tan deprisa fuera del centro de detención y del propio recinto que no le daría ni tiempo a escribir un poema. Ved, si no, este video en el que se muestra la jugada.
La autoridad logró capturar de nuevo a la mujer. Pero, claro, por mucho que hagan ahora los policías ya tienen el estigma de "incompetentes". Aunque claro... siempre se le puede echar la culpa al cerrajero.
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Troy el 16 de September del 2009

Los dueños de esta piscifactoría en Inglaterra estaban desesperados, los peces que tenían en el estanque que se ve a la izquierda de la imagen desaparecían como por arte de magia. Finalmente, dieron con la explicación del fenómeno.
El estanque se alimentaba del agua de un riachuelo cercano, que la enviaba a través de un tubo. En las dos fotos siguientes se puede ver el método que usaban los pececillos para lograr su libertad.


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Don Alipio el 26 de August del 2009

Como podía huir de esta guisa...
Suponed que alguno de vosotros es, como Herve Jaubert (el tipo de la foto), un honrado constructor de submarinos que vive en Dubai y que la única mancha en vuestro expediente es haber sido un espía al servicio de Francia. ¿Qué hariáis si llega un día en el que la policía del lugar os acusa de un delito que no habéis cometido y os amenaza con torturas? Huir del país, claro está.
Bien... como todos sabemos por las películas de James Bond, un espía debe ser lo menos sencillo posible a la hora de llevar a cabo una misión o de huir de una amenaza segura. Así, sabiendo que podría ser libre si huía por mar y dejaba inutilizada la patrullera que el día de la fuga iba a hacer la ronda, pilló por banda su equipo de buceo. Algo le dijo "Herve, no es conveniente que te reconozcan. Si algún agente o vigilante te ve caminar por el barrio con el equipo de buceo se olerá cuál es tu plan", así que pensó y una descabellada idea acudió a su mente.
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Don Alipio el 16 de May del 2009

¿Habéis visto la escena de la cremallera en "Algo pasa con Mary"? Seguramente el preso Kelly Edney, de la cárcel de Devon (Inglaterra) pensó en ella al planificar su fuga.
¿Qué hizo? Os podéis imaginar: aprovechando que iba al baño se pilló adrede los genitales con la cremallera de su pantalón. Repetimos, adrede, a propósito, con nocturnidad y alevosía... (se escucha un ¡Ouch! en la sala que proviene de las gargantas masculinas).
La carnicería que se hizo era demasiado para la enfermería de la cárcel, así que el reo fue trasladado rápidamente al hospital de Dartmoor. Allí pidió a los policías que le custodiaban que le dejaran ir al baño. No sabemos por qué le dejaron.
Después de unos momentos, extrañados porque Edney no salía, los agentes entraron al baño. Allí sólo estaban sus esposas. El preso ya no lo era.
Afortunadamente para la policía y desafortunadamente para Kelly, los instintos criminales son fuertes. Unos minutos después de la fuga tuvo la feliz idea de atracar a una mujer y robarle el coche. Así se inició una persecución que acabó con el fugado en la cárcel de donde quiso salir una vez.
No sabemos si ahora mismo está retorciéndose de dolor y lamentando haber ideado el plan. Sin embargo parece que todo fue simulado... ¿qué hombre seguiría teniendo fuerzas para fugarse de un hospital y robar un coche con el pitorro destrozado? Creemos que casi ninguno.
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