Don Alipio el 5 de February del 2011
Todos nos hemos dedicado alguna vez a tratar de hacer figuritas con las cáscaras de las mandarinas. Pero como no podía ser de otra manera en Oriente eso es un arte. Aquí tenéis un vídeo publicitario de un libro que muestra cómo decorar después de pelar.
¿Os ha gustado? Si os interesa aquí tenéis las primeras páginas del libro en cuestión.
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Don Alipio el 11 de January del 2011

Bueno, supongo que habrá gente (como siempre en estos casos) que ya sabía esto. Pero como uno admite que es un ignorante... pues va y lo pone. Además eso de resolver una duda de toda la vida pues como tiene su atractivo.
A lo que vamos: si alguna vez os habéis preguntado si el color naranja se llama así por la fruta o si la fruta se llama así por el color debéis saber que la respuesta correcta es (o tiene todas las probabilidades de ser) la que afirma el color tiene ese nombre por el cítrico, al menos en los países de habla inglesa.
Parece ser que en esos lugares el color era nombrado con la palabra "geoluhread" que viene a significar algo así como "amarillo rojizo". Parece ser que el uso de "orange" como "naranja" podría venir de la denominación "arangus" dada a la fruta por Alberto Magno; sin embargo hay otra teoría que afirma que fueron los españoles los que llevaron el término "naranja" (del sánscrito "nāraga") al exportar las frutas en el siglo XVI.
Sea cual sea el origen de la palabra el caso es que era mucho más simple decir algo parecido a "arangus" o "naranja" (o sea, "orange") que "geoluhread". Así que el término se popularizó. Suponemos que en un principio se decía "dame la prenda esa del color de las naranjas", luego "dame esa prenda de color naranja" y más tarde acabó como "dame esa prenda naranja" (bueno, esto último es suposición mía).
Aunque, la verdad sea dicha y parafraseando a Shakespeare "si la naranja tuviese otro nombre con vodka sabría igual". Perdón... ya no sé ni lo que digo.
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Don Alipio el 6 de October del 2010

Kimbra Hickey nos enseña que, además de manos, también tiene dientes
A la modelo de manos Kimbra Hickey le pasa un poco como a algunos blogueros, que es en cierto modo conocida por mucha gente, pero no saca beneficios de su fama.
Os lo explicamos: la señorita Hickey es la mujer que prestó sus manos para un clip que luego sería la portada de la archiconocida novela "Crepúsculo". Por ese trabajito sólo cobró 300 dólares (unos 218 Euros).
Claro, ahora que la novela es famosa, ha ganado un pastón y se está reeditando cada dos por tres, Kimbra siente que forma parte del fenómeno. Y más cuando la imagen de sus manos sosteniendo una manzana se asocia irremediablemente con el libro.
No es ninguna tontería. Al parecer hay gente observadora que reconoce las manos de la modelo. De hecho han llegado a pedirle autógrafos e incluso hubo gente que le pidió que se dejase siluetear las manos en la novela. Ahora, para que no quepa ninguna duda, siempre lleva una manzana de la variedad Royal Gala (lo siento, me pudo el espíritu frutero) en el bolso para sostenerla cuando llegue la ocasión y así deleitar a los fans.
No sabemos si finalmente Hickey alcanzará la tan deseada fama y los tan necesarios ingresos, aunque su agente dice que nunca le faltará el trabajo porque las manos de ella son de un tipo muy demandado: juveniles y sin venas visibles.
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Don Alipio el 13 de May del 2010

Soy el monstruo de la pera y te voy a enlataaaaaaar
Que a alguien se le aparezca su divinidad en su comida es bien recibido, incluso se considera algo de buena suerte. Sin embargo... ¿qué pasa cuando se aparece una maligna y terrible cara?
Lo que estáis viendo ahí arriba es la monstruosa pera que se le apareció a Wendy McMahon, de Nueva Zelanda, la noche del 1 de mayo.
Tan tranquila estaba en su casa cuando, de repente, sintió un antojo de peras. Revolvió la estantería y encontró una lata de la marca Budget, la abrió delicadamente, tomó una primera ración, volcó el resto del contenido en un plato...
... y allí estaba lo que ella describe como "una cara demoníaca" que a nosotros se nos antoja una calavera o el rostro de Voldemort con dientes de conejo. Asustada, hizo lo que se supone que debe hacer cualquier persona que se encuentra con un ente terrorífico en su comida: llamar al teléfono del consumidor de la compañía comerciante. Sin embargo le respondió una grabación, cosa que le frustró.
Y como persona frustrada y decepcionada con un servicio al consumidor hizo lo más lógico: colgar fotografías de la pera en facebook y otras redes sociales.
El lunes pasado Wendy recibía una llamada de la compañía que comercializa las peras que aseguraba que todo eso no era posible y que quizá la señora McMahon estaba mintiendo.
Eso enejó todavía más a Wendy. ¿Cómo puede una humilde mujer temerosa de Dios tallar en una pera la faz de aquel que no puede ser nombrado? No sabemos si teniendo en cuenta ese argumento o el hecho de que la fotografía estaba en varias redes sociales, la marca decidió dejar de acusar a Wendy y procedió a indemnizarla... con un bono de 15 dólares (unos 11 Euros).
Por supuesto, aquelló no bastó a McMahon, que volvió a llamar a la compañía. Esa vez le atendió una telefonista que le dijo que la responsable la llamaría en cuanto pudiese.Y la responsable llamó exigiendo que enviasen la pera de la discordia. Wendy la envió y a los pocos días recibió respuesta de la compañía que aseguraba que aquello no podía ser, que la planta de China donde se procesan las peras está sometida a severos controles, pero que, por las molestias, le enviarían un bono de 30 Euros.
Claro está, Wendy no está satisfecha y jura que su batalla contra las fuerzas frutales del mal continuará. A ver cómo termina la cosa.
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Don Alipio el 11 de April del 2010

... Y el destino de la institución se vuelve borroso como esta foto...
Cuando una institución cultural cierra perdemos todos. Los esfuerzos de una persona por hacernos conocer todos y cada uno de los detalles de una parcela de nuestra historia o nuestra cultura se esfuman sin remedio.
Por eso lamentamos produndamente que se cierre el Museo Internacional de la Banana en Hesperia, California (EE.UU.).
El museo fue inaugurado por Ken Bannister en la década de los 70 y, desde entonces, ha ido colocando en sus vitrinas los productos más variados referentes al mundo del plátano. Aquí os mostramos un vídeo del lugar y de Mr. Bannister. Perdonad que esté sin subtítulos.
¿Y por qué cierra? por culpa de unos promotores inmobiliarios que han dicho al pobre Ken que no pueden seguir alquilándole el local donde está situado el museo. Como, dada la crisis, tampoco puede permitirse pagar un local a buen precio ha decidido no sólo acabar con la institución, también ha decidido poner a la venta su colección en eBay (aquí tenéis un enlace si queréis pujar). El precio de salida es de aproximadamente 11.000 Euros.
Hagamos algo, si es preciso hagamos una colecta, pero no permitamos que 40 años de sueños acaben en la basura como una vulgar cáscara. El lugar, el sitio, la cultura lo merece. ¡Que alguien llame a la UNESCO o a algún sitio de esos, por Dios!
Actualizado gracias a Juan
Podemos decir con tranquilidad y cierto orgullo que, finalmente, el museo de la banana ha encontrado un nuevo hogar. Toda la colección de artículos relacionados con el mundo del plátano se alojará en una antigua tienda de licores propiedad de la familia Garbutt, de North Shore, California (EE.UU.).
Al parecer la madre de la familia, Virginia Garbutt, se enteró de que la colección estaba a la venta en eBay y se lo dijo a su hijo Fred que, por alguna extraña aunque bendita razón, consideró que el museo sería un buen reclamo para su negocio.
Así que llegó a un acuerdo con el señor Bannister, que tuvo que rebajar el precio de venta de la colección a poco más de 5.500 Euros ante el nulo entusiasmo de los potenciales compradores. Más detalles aquí.
Así que ya podemos decir tranquilamente que ese puntal de la civilización ya no se perderá para siempre. Y lo que es mejor: cuando vayamos a visitarlo podremos comprar licores a precios populares.
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