Troy el 16 de April del 2008

Un viernes de Octubre de 1999, Nicholas White, un trabajador de la revista Business Week en el edificio McGraw-Hill de Nueva York, se quedó a trabajar hasta tarde y subió a un ascensor para echar un cigarrito en otra planta.
El ascensó se estropeó en ese momento. Viernes por la noche, nadie se dió cuenta, y el tipo tuvo que aguantar 41 horas, casi los dos dias enteros del fin de semana, encerrado en ese pequeño habitáculo.
No tenía móvil, sólo llevaba encima dos caramelos y tres cigarrillos, y para colmo de males, tampoco llevaba reloj. La comedura de coco fue tal que incluso llegó a tener alucinaciones auditivas.
Había una cámara de seguridad funcionando y ahora ha salido a la luz la grabación de su cautiverio, que podemos ver aquí comprimida en unos pocos minutos.
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