Don Alipio el 11 de April del 2009

Joao Correa, marketing manager de la división de Phillips para tecnología de la salud (o algo así), hombre de intachable conducta, amantísimo marido y padre de dos churumbeles, comió en un restaurante de Honduras antes de subir a su avión de vuelta a EE.UU.
Lamentablemente algo le sentó mal y sus intestinos comenzaron a moverse durante el vuelo.
Por supuesto, se levantó para ir al baño. Pero, para su desesperación, se encontró con que un carrito de bebidas interrumpía su camino. Volvió a su asiento y esperó a que alguien lo moviera.
Pasaron unos pocos minutos, que a Joao, en su estado, le parecieron horas. Al darse cuenta de que no podría aguantar más se levantó a toda prisa y dedició dirigirse al baño de la clase business, cuyo camino estaba libre.
Todo lo cortésmente que le dejaban sus retortijones preguntó a la azafata si podía utilizar el baño de la clase privilegiada. La despiada azafata, pese a ver la frente de Correa perlada de sudor, dijo que no, que no podía.
En ese momento, todo estalló. Según algunos testigos, Correa se desvanecía y, para no darse de morros contra el suelo, se agarró al brazo de la azafata; según otros, Joao, fuera de sí, intentó retorcer a la mujer el brazo.
Ante tanta tensión, otra azafata se puso en contacto con el piloto, que pidió que se dejaran de tanta tontería y dejaran al pobre hombre utilizar el baño dada su situación de emergencia. Así, el ejecutivo pudo pasar al baño, descargó y volvió a su asiento. No volvió a decir nada ni se movió durante el resto del vuelo.
Sin embargo, una amarga sorpresa le esperaba. Se había dado parte del incidente y, al llegar a Atlanta, donde Correa tenía que hacer trasbordo para tomar otro avión hasta Ohio (su hogar), fue arrestado y encerrado en un calabozo durante dos días con sus noches.
Ahora tendrá que enfrentarse a cargos por agresión en un juicio que se celebrará el 17 de abril.
No queremos tomar partido por ninguna de las partes en liza pero animamos a la gente a que conceda a Joao el beneficio de la duda: Si os estuvieráis yendo por "la pata abajo" en pleno vuelo y una tripulación "tocapelotas" no os dejara quedaros a gusto... ¿qué hariáis?
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Don Alipio el 8 de April del 2009

No recuerdo ahora mismo cual de los dos locutores, Javi Nieves o Carlos Finally, dijo que, polémicas aparte, nadie podía negar el hecho de que Internet había conseguido que nuevas generaciones conocieran los buenísimos grupos y cantantes que una vez hubo.
Muchos de esos grupos y cantantes actuaron una vez en el CBGB, un local punk de Nueva York ya desaparecido. Allí se desgañitaron The Police, The Clash, Sex Pistols, Blondie, Patti Smith...
Claro está, después de su cierre en 2006, se ha vuelto imposible asistir a una actuación. Menos mal que alguien se dedicó a sacar fotografías de cada uno de sus rincones. Gracias a él podemos darnos una vuelta virtual y prácticamente respirar la atmósfera del lugar. Si queréis visitarlo sólo tenéis que ir a este enlace.
Eso sí, leyenda aparte, lo más seguro es que muchos exclaméis: ¡Pero cómo tenían el lugar de guarro!.
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Don Alipio el 3 de April del 2009

Situémonos: Wichita (EE.UU.). Una patrulla de agentes a caballo lleva a cabo sus labores de vigilancia nocturna cuando algo rompe la tranquilidad del momento.
Una multitud descontrolada, gritos, risas diabólicas... Sí, la patrulla se había cruzado en el camino de una despedida de soltera.
Una monstruosa mezcla de estrógenos y alcohol que no presagiaba nada bueno. Los agentes, aunque curtidos, decidieron que no era el momento de meterse en problemas, que nada del mundo les haría enfrentarse a esa horda sedienta de apocalíptica fiesta.
Sin embargo una despedida de soltera no es una fuerza de la naturaleza a la que se pueda ignorar o de la que se pueda escapar: es como un huracán, como un tornado, como una tromba de hormonas de la que pocos salen indemnes.
Así ocurrió que, irónicamente, el único hombre que acompañaba a la comitiva (se cree que el hermano de la futura casada), se detuvo frente a uno de los caballos y, seguramente impresionado por las dotes naturales del animal, decidió arrojar a la montura el juguete de gomaespuma con forma pene de metro y medio que portaba para dar más "vida" a la fiesta.
Por supuesto, el pobre animal se asustó. Ya se sabe que el peligro y la maldad son cosas que fácilmente detecta un ser no humano. Se encabritó... y llegó el caos.
Sin embargo eso no detuvo al resto de asistentes a la despedida. Según fuentes policiales, una de ellas todavía tuvo crueldad suficiente como para golpear a otro de los caballos en la cabeza. Claro está, ante tal afrenta, la policía sacó fuerzas de flaqueza y logró detener al lanzador del pene y otras asistentes.
Si es que ya lo dice el refrán "No te metas con nadie que la tenga más grande que tú... no se sabe nunca quién lo estará montando".
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Don Alipio el 20 de January del 2009
Sé que es un chiste malo* pero no podía resistirme a hacerlo.

Seguro que a estas alturas del día estáis hasta las narices del nuevo presidente de Estados Unidos (y eso que nada más que lleva unas horas ejerciendo): que sea algo histórico no lo niego... ¡pero otra cosa muy diferente es saturar al personal!
Claro, cuando vi este cirio que alguien encontró en una Misión de San Francisco (EE.UU.) pensé "Cómo estaré de condicionado por los medios, que, por un momento, he creído ver a Obama en esa vela de San Martín de Porres".
Sin embargo, cuando miré por segunda vez, me di cuenta de que hasta en un cirio de una iglesia podemos encontrar al flamante hombre más poderoso del mundo. Claro, pensando en eso me pregunté "¿Barack ha sido colocado de esa guisa porque el que colocó la vela tiene fe él o porque nos está diciendo que ahora es él el que está lleno de un poder casi divino?" Jamás lo sabremos (o todavía no hemos ni empezado a saberlo).
Bueno... movidas filosóficas aparte si hay algo de lo que no se salva ni Dios... es de la horterada estadounidense.
*Digo lo de chiste malo porque en algunos lugares "montar el cirio" también significa "armar jaleo".
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