Don Alipio el 20 de October del 2010

Todo tuvo lugar en el exclusivo Club de Campo Stoneybrook, de Estero, en Florida (EE.UU.).
La policía acudió porque dos de sus socias, llamadas Jessica Nicole Hincapie y Anna Lemoine se estaban peleando como dos tigresas. Los angentes pensaron que, al ver los uniformes, las dos damiselas no querrían vérselas con la ley y dejarían de tirarse del pelo y arañarse.
Sin embargo la señorita Hincapie (no vamos a hacer chistes ni juegos de palabras con su apellido) no atendía a razones. Seguía golpeando a Lemonie, y lo hacía con tal fuerza que los policías tuvieron que agarrarle bien para llevarle al coche de policía.
Pero, para Hincapie la fuerza de la justicia no era suficiente. Era más, no la reconocía por varias razones y así lo gritó a los uniformados que trataban de detenerle. Pasamos a enumerarlas.
1. Era de Nueva York: y todos sabemos que la gente de Nueva York está por encima del bien y del mal.
2. Su hermano es CSI: No sabemos exactamente si eso significa que le daría una patada en el ADN a los agentes, que los envolvería en una cinta amarilla como castigo o que llamaría a una forense macizorra para despistar a los polis con su escote y así la hermanita pudiera escapar.
3. Su "papá" pagó en efectivo el Toyota Corolla de ella: Claro, entre los efectivos de seguridad de ese coche hay protección contra la ley.
4. Era "demasiado rica" para ser detenida: Ya sabéis que a la gente con dinero el uniforme de presidiario no le sienta bien.
Inexplicablemente ninguno de esos bien formados argumentos pudieron convencer a la pasma y ahora Hincapie ha sido acusada de conducta desordenada.
Si es que eso de la cárcel es para proletarios, ¡qué leches!
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Don Alipio el 16 de August del 2010

Eddie M. Campbell, el señor de los maniquíes
Un vecino desconocido alertó a la policía de Malden, Charleston (EE.UU.) de que había una pareja haciendo guarrerías en un parque cerca de una iglesia el domingo pasado a eso del mediodía.
Como aquel domingo era el agente B.S. Middleton el que pringaba, se acercó con su coche patrulla al lugar donde el desconocido vecino dijo ver a la pareja en amorosa pero lasciva actitud.
Middleton escuchó unos extraños ruidos. Se acercó con cautela al lugar de donde provenían y observó lo que parecía una mujer subida al regazo de un hombre. Sin embargo había algo raro... parecía que la mujer no tenía brazos... ni piernas.
El agente, inquieto, alertó a los allí sentados. El hombre, que resultó ser un tal Eddie M. Campbell, se levantó asustado y dejó caer a su amante, que resultó ser el torso de un maniquí.
Al parecer Eddie, de 61 años, se estaba "tocando" sus partes con la mano derecha mientras con la izquierda sujetaba a su amante. Ni qué decir tiene que, nada más ser sorprendido, se levantó los pantalones y echó a correr.
Sin embargo Eddie no pudo ir muy lejos y ha sido llevado al calabozo. Ignoramos qué ha sido de su amiga, aunque es probable que tras el escándalo no vuelva a ser admitida en la boutique en la que trabajaba.
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Don Alipio el 2 de August del 2010

La mayoría de vosotros sabe quiénes son los amish: una agrupación religiosa caracterizada por el seguimiento estricto de unas reglas que, por ejemplo, prohíben el uso de televisiones, radios, teléfonos e incluso autos; que también llaman la atención por una caracterísitica (y para muchos vetusta) vestimenta. Sí, esos que van de negro en carros de caballos (si todavía no sabéis quiénes os digo no dejéis de ver "Único testigo").
Pues bien, uno de los integrantes de esa agrupación llamado Levi Detweiler, de 17 años, se vio envuelto en una persecución policial cuando iba en su carro.
Según la policía Levi se saltó un stop. Los agentes quisieron darle el alto pero he aquí que el caballo comenzó a correr más y más.
Muchos seguro que habéis pensado en un caballo robótico, parecido al que llevaban los "Guardianes de la galaxia", cortando el viento a 200 kilómetros por hora. Sin embargo la persecución fue lenta, duró apenas un kilómetro y terminó con Levi, el carro y el caballo agotado en una cuneta.
Levi aseguró que lo único que había pasado fue que el caballo se había asustado y había comenzado a correr sin razón aparente. Pero un registro posterior del vehículo reveló que dentro Detweiler llevaba una botella de alcohol. Así que ahora está a la espera de ser procesado por tenencia de bebidas alcohólicas siendo menor de edad. Además, se le añaden cargos por conducción temeraria, maltrato animal, no detenerse ante una señal de tráfico y no ceder el paso ni detenerse ante la petición de un vehículo policial.
Para que veáis cómo la está la juventud... y eso que los amish parecían modositos...
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Don Alipio el 23 de April del 2010

Este es el coche en cuestión. Booorn Chupiguaaaaay!
Una pareja de policías estaba haciendo la ronda por una de calle de Jaywick, en Clacton-on-Sea, Essex (Reino Unido) cuando se encontraron algo que no se todos los días: un tipo de unos 40 años pilotaba un coche destinado a críos. Naturalmente el piloto manejaba el volante como podía pues sus rodillas le rozaban la barbilla.
Después de parar al coche en su peligrosa carrera a toda velocidad (6 kilómetros por hora) los agentes pidieron al conductor que diese explicaciones de lo que estaba haciendo. Al buen hombre que manejaba el vehículo le costó lo suyo dar una razón coherente, no por lo surrealista de la escena, sino porque iba más borracho que un cosaco celebrando la apertura de una destilería de vodka el día de nochevieja tras una ronda con sus amigos por los bares de Kiev.
Por supuesto, la autoridad procedió a suspender la licencia de conducir del tipo, que resultó ser Paul Hutton, ingeniero aeronaútico formado por la Royal Air Force y que, en la actualidad, está estudiando ingeniería electrónica.
Este último detalle es relevante pues el vehículo en el que iba era en efecto un coche de Barbie que se encontró abandonado un día y que decidió "tunear" junto con su hijo Simon, de 17 años, que está estudiando automoción. Le pusieron ruedas nuevas, le cambiaron la batería e hicieron otras cuantas cosas de las que se sienten orgullosos.
Y tan satisfecho estaba Paul con el resultado que, tras una noche de borrachera, decidió enseñarle el coche a un vecino que vive a algo menos de 500 metros de él. Así que, ni corto ni perezoso soltó la botella, agarró el volante y para allá que se fue sin contar con la pareja de policías.
Paul se siente avergonzado por lo que hizo, pero declara que considera "desproporcionada" la pena de 3 años sin poder manejar un auto.
Claro, como se lo encontró en la calle, no pudo ver que en la etiqueta de la caja que contenía el coche ponía "De 4 a 6 años". Si es que han sido blandos con él...
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Don Alipio el 9 de March del 2010

Toni Tramel, la detenida
Toni Tramel, de Owensboro, Kentucky (EE.UU.) fue detenida el cuatro de marzo acusada de intoxicación pública. No ha trascendido qué hizo exactamente o en qué consistía su diabólico plan para envenenar a la población de Kentucky pero sí sabemos la manera poco habitual que tuvo de vengarse de las autoridades.
Una vez llevada al calabozo se le ordenó a Toni cambiarse de ropa para hacerle las fotos pertinentes para el archivo policial (ya sabéis, uno de esos monos tan bonitos de colores favorecedores). Por supuesto, una carcelera ayudaría a la reclusa a cambiarse. Por comodidad y, por si acaso, Tramel guardaba algún peligroso recurso en la manga.
Y así fue. Cuando Toni se quitó la blusa para ponerse la parte de arriba del "uniforme carcelario" se arrancó el sostén, se llevó las manos a uno de los pechos, apretó decididamente...
... y roció la cara y el cuello de la carcelera con un chorro de leche materna.
Claro está, la carcelera salió rápidamente de la sala y pidió refuerzos mientras la malvada mujer reía diabólicamente. Y no sólo eso, también se procedió a limpiar a la agredida por si, dados los antecedentes de Toni, la leche estaba contaminada. Afortunadamente el churretón no contenía ninguna clase de veneno o agente biológico que pusiera en peligro a los que le rodeaban.
No, no os riáis. Imaginad que la carcelara hubiesa sido intolerante a la lactosa, ¡la que hubiese liado!
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