Don Alipio el 23 de July del 2008

Graham Butterfield, trabajador de Silentnight (el de la foto de la izquierda, del Lacanshire Telegraph) tiene un empleo con el que todos hemos soñado: el de testeador de camas.
Aunque no lo parezca, este es un trabajo con un alto nivel de estrés: imaginad al pobre señor Butterfield pensando, cada vez que se tumba sobre un colchón, que hay varios millones de personas que desean que le pase algo para ocupar su puesto. Así que para curarse en salud y, por si algo o alguien atentara contra él, ha decidido asegurar su trasero por un millón de libras.
¿Y por qué su trasero y no su espalda, dado que el buen señor se tumba sobre los colchones? Pues bien: resulta que la prueba que mejor se le da a Graham es probar la textura, calidez y calidad de la cama cuando se sienta sobre ella. Su trasero es su mejor herramienta de trabajo y lo que le hace ser el mejor en su oficio.
Suponemos que a partir de este momento, Graham podrá hacer todo lo que hasta ahora le ha sido negado: comer mucho picante, sentarse sobre sillas de colegio y bancos de parque, tirarse por un tobogán en verano...
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