Don Alipio el 16 de October del 2009

Sara Barahona, la afectada
Sara Barahona, de Jacksonville (Florida, EE.UU.) no tiene el mejor trabajo del mundo. De hecho tiene uno que, para muchos, es de los peores empleos que se puede tener: trabaja en un Wendy’s (un “restaurante” de comida rápida) en uno de esos puestos en el que estás por debajo de un jefe capullo pero por encima de unos empleados resentidos.
Pero no adelantemos acontecimientos.
Un buen día el aire acondicionado de la hamburguesería dejó de funcionar. Cualquiera que haya estado en una cocina gigantesca sabe lo mal que se pasa sin que haya algo que refresque, así que Sara se hizo con una bebida que, de vez en cuando, dejaba a un lado para atender lo que fuera menester.
Una de las veces dio un trago largo a su bebida y notó que su sabor era bastante extraño. Al abrir la tapa del vaso descubrió que su bebida se había vuelto espumosa. Momentos después la muchacha se empezó a sentir mal. Asustada, llamó a emergencias.
La policía y los sanitarios se presentaron entonces, después de calmar y tratar oportunamente a Sara descubrieron que lo que había en la bebida era un limpiador de hornos. La chica reconoció que unos días antes tuvo una discusión con uno de los empleados, y que era muy posible que esa persona hubiese decidido “alegrar” la bebida de la encargada del local.
Pero la cosa no terminó ahí. Al día siguiente un gerente, superior de Sara aparece en el local. No es para preguntarle sobre la discusión o, al menos, preguntar cómo estaba. No. Lo que hace su superior es echarle en cara su actuación.
Vamos, que la reprende por haber llamado a emergencias y encima lo hace delante del resto de trabajadores del restaurante. ¿Qué había pasado?, ¿acaso el mejor encargado de restaurante es el encargado muerto?, ¿el tipo con el que Sara había discutido era familiar del gerente? Nada de eso. Lo que había hecho Barahona con su actuación fue "comprometer y dañar la imagen pública de Wendy’s".
Claro, la muchacha lo flipó en colores. No se sabe si va a emprender acciones legales contra la empresa. Pero eso sí, es probable que ahora lo de ser becaria no le parezca tan terrible.
Esto último, por supuesto, es broma. Yo preferiría beber limpiahornos a volver a ser becario... por tercera vez.
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Amy el 31 de March del 2009
El método puede provocar angustia en algunos casos, pero el resultado es sorprendente. En cualquier caso, siempre es preferible que lo veáis cuando hayáis hecho la digestión, por si acaso.
Consiste en utilizar la grasa de las hamburguesas para pintar la Mona Lisa, ni más ni menos. Si lo probáis en casa, lo mejor es hacer como este "artista" y tener cerca un perro para que se vaya comiendo los "pinceles" que ya no vayas a utilizar más.
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