Don Alipio el 25 de September del 2008

Phillip Seaton, de Louisville, Kentucky (EE.UU.) fue al hospital dispuesto a operarse de fimosis . Fue llevado a la mesa de operaciones, sedado... y la dulce oscuridad del sueño inducido le atrapó.
Lo malo fue que, al despertar, la realidad se reveló como una terrible pesadilla. Allá donde debería estar su apéndice varonil convenientemente despellejado no había nada, absolutamente nada.
¿Qué había pasado?, ¿el cirujano se había sentido indispuesto y fue cambiado a última hora por el podador de los setos de la entrada del hospital?, ¿Phillip se echó sin darse cuenta sobre una tabla de carnicero en vez de en la de un quirófano?, ¿el cirujano se dedicó a mirar embelesado a la encantadora Doctora "Izzie" Stevens y, cuando se quiso dar cuenta, había metido el tajo demasiado abajo?
No. O al menos fue eso fue lo que le dijeron cuando pidió explicaciones. Sencillamente el cirujano había detectado un cáncer en el pene de Phillip y decidio que, en lugar de parar la operación, contarle el caso al paciente y actuar en consecuencia tras las convenientes pruebas, había que cortar por lo sano con el problema y amputar el aparato.
Por supuesto, Seaton ha tomado las medidas oportunas y ha denunciado al Doctor John Patterson (que bien podría haber sido apodado "El charcutero de Louisville"). A día de hoy el juicio se prolonga como debería hacerlo el pobre órgano de Phillip cuando ve a su pareja si no fuera por una decisión médica mal tomada.
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Troy el 22 de April del 2008
¿Hay algo más humillante que explicar en un hospital que "accidentalmente" un enorme bote de desodorante se ha introducido por tu ano?
Pues si llegas así a un hospital de Manila, en Filipinas, te puede pasar algo mucho más bochornoso: convertirte en el centro de atención de una juerga descomunal, con risas, fotos, videos, chistes y un montón de gente (diría que hasta personal de limpieza hay por ahí) sin perderse detalle y jaleando al cirujano.
El vídeo está trufado de momentos increíbles: Gente haciendo fotos con el móvil a pocos centímetros, gritos de "¡ya salío el bebé!", "¡bravo, bravo!" y el cirujano descojonándose y destapando el bote para rociar al personal. En el Daily Telegraph explican más detalles.
Yo me pregunto si este tipo de intervención se hace con anestesia total, o parcial. Porque si el pobre paciente estuvo consciente durante esos minutos, es para levantarse, coger el bote y metérselo por ahí al primero que coja.
Aviso que el vídeo puede herir sensibilidades, pero si te animas a verlo, no olvides conectar los altavoces.
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