Don Alipio el 30 de April del 2010
Si este fin de semana os váis de pesca o sencillamente a sentaros en el campo y os preocupa no tener un lugar cómodo donde dejar vuestra cerveza, aquí os ofrecemos una solución. Observad.
Así podemos disfrutar de un precioso atardecer sin sufrir lumbago y además, como la gente que nos vea pensará que estamos locos, tendremos espacio suficiente para nosotros mismos.
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Don Alipio el 27 de June del 2009

Santa birra que estás en el frigo, tan resfrescante suena tu nombre...
El archidiácono de Worcester (Inglaterra) estaba muy preocupado por el alma de sus feligreses. Al menos por la de los hombres: mientras sus devotas mujeres iban a los oficios, sus pecadores maridos se apalancaban en la barra del pub más cercano y no ponían en orden sus pensamientos ni se arrepentían de sus faltas. Jarra a jarra se iban alejando de Dios y se acercaban a un reino más oscuro que una pinta de Guinness.
Sin embargo, pensó, que lo que alejaba a esos buenos hombres del buen camino también podía ser lo que les trajera de nuevo a la luz. Así que, quizá pensando que en muchas abadías se elabora cerveza, decidió dar el pan líquido a las ovejas descarriadas. Eso sí, gratis y acompañadas de bacon y chocolatinas (el milagro de las birras y las tapas, que diría aquel).
De esta manera, durante la misa se entrega las botellas de cerveza a los niños para que estos, tras las oraciones pertinentes, se las den a sus amados progenitores. Así, en un gesto que aúna inocencia y amor familiar, se entrega el dorado y líquido símbolo de la comunión del hombre con el Altísimo.
Una grandísima obra, una encomiable labor, un generoso gesto del que todos los cristianos deberían aprender. Porque una cerveza en un domingo de calor sienta "divinamente"... y lo demás son tonterías.
Podéis beber en paz.
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