No puedo creer

¡Que no es droga!

Don Alipio el 8 de September del 2010

cenizas

El pasado jueves la policía de Wyoming organizó un control de carretera. En ese control los agentes detuvieron el coche en el que iban Thomas Garay y Zachary Beason. Comenzaron a registrar el vehículo y encontraron restos de marihuana, medicamentos y varias jeringuillas usadas.

Sin embargo, lo que llamó la atención de los policias fue una lujosa bolsa de colór púrpura; una de esas en las que se suelen meter las botellas de whisky caro para dar más "categoría" al producto. Pero la bolsa no contenía una botella sino una bolsa con una cantidad considerable de un extraño polvo blanco.

Los investigadores creyeron, en un primer momento, que se trataba de cocaína o de metanfetamina de baja calidad preparada para su tráfico y distribución. Preguntados por los agentes, los ocupantes del vehículo declararon no saber nada de la bolsa. Se les creyó, así que la autoridad pasó a ponerse en contacto con el dueño del coche, que había prestado el cacharro a Garay y a Beason.

El nombre del dueño no ha trascendido, pero no es eso lo importante. Lo sorprendente es que el tipo declaró que lo que contenía la bolsa eran, nada más y nada menos, que las cenizas de su abuela. Al parecer el tipo tenía mucho afecto a su yaya y confesó que, para estar más cerca de ella, llevaba las cenizas en la guantera.

Aunque parezca mentira, la policía dio por buena la declaración del dueño del coche reconociendo que, aunque es algo inusual, llevar las cenizas de la abuela encerradas en la guantera no es un delito. Así que los únicos condenados, por posesión de drogas, han sido Thomas y Zachary.

Así que ya sabéis: si algún día váis a hacer alguna venta por el barrio, rebajad la mercancía con cenizas y, si os para la bofia, decidles que se trata de algún ser querido. Si también les decís que la última voluntad del finado era invitar al policía a un donut, mejor que mejor.

12 Comentarios     ¡SALTA!   

El arte de morir

Don Alipio el 23 de July del 2009

De no ser nadie...

De no ser nadie...

Hay quien ve la vida de colores... y hay quien se dedica a sacarlos de la muerte.

Val Thompson, de Inglaterra, hace eso: convertir la muerte en una obra de arte. No es que se dedique a asesinar gente con gusto estético y dramatismo teatral. Lo que hace es algo más sencillo: toma parte de las cenizas de un finado (con autorización familiar, claro), las mezcla con pigmentos y pinta cuadros con ellos.

Por ejemplo: aquí abajo tenemos una de sus obras realizada con el señor John Kearney... bueno... queremos decir que el cuadro "es" o "era" John Kearney.

... a ser una obra de ¿arte?

... a ser una obra de ¿arte?

Su mujer, Anne, se puso en contacto con Thompson. Quería que su marido fuera usado para recordar por siempre la playa en la que pasaron su último verano. Así se puso manos a la obra e hizo el cuadro que colgará para unos sentimentalmente, para otros de manera macabra, en una de las paredes de la casa.

Solamente esperamos que, cuando llegue la hora de subir ahí arriba, el señor Thompson no reciba a su mujer visiblemente cabreado por haberse convertido en un paisaje playero cuando a él le gustaban los bodegones.

30 Comentarios     ¡SALTA!   

Hace joyas para toda la familia con las cenizas de su madre

Don Alipio el 2 de June del 2009

Cuando un ser querido nos abandona deseamos fervientemente que este vuelva o, al menos, tener un recuerdo de esa persona. Phillip Haynes, de Nottingham (Inglaterra) fue más lejos y ha convertido al familiar perdido en recuerdos.

Sí, su madre murió en 1989 y ahora, 20 años después, ha decidido dar una "nueva vida" a sus cenizas. Debe ser que ha querido redecorar su vida y eso de tener una urna sobre la chimenea ya no es "chic". Así que ha decidido prensar a mamá y convertirla en un broche, un colgante, unos gemelos y en un marco para fotos (no ha dado para mucho, suponemos que la pobre mujer era bajita).

No contento con eso, Phillip ha decidido regalar las joyas resultantes a su familia. Un gesto de buena voluntad que suponemos ha dado mucho que hablar entre sus parientes. No sabemos las reacciones de estos (aunque sospechamos que mejor es no saberlo).

La verdad. Bien pensado no es mala idea. Aunque no sé si me gustaría acabar en el cuello de una de mis nietas. Casi que prefiero acabar convertido en un termo de café o en un botijo (iría más conmigo desde luego).

15 Comentarios     ¡SALTA!   

Hace dos teteras con las cenizas de su padre

Don Alipio el 24 de June del 2008

John Lowdnes y su padre

Lo que más echa de menos John Lowdnes es tomar el té con su padre. Esa costumbre se perdió hace 10 años, cuando Ian, su progenitor murió. Sin embargo, John ha decidido que aquellos momentos no se pierdan y ha hecho con las cenizas de Ian un par de teteras (la segunda por la primera se rompe).

A algunos seguro que les parece una aberración, pero Mr. Lowdnes hijo asegura que su padre lo entendería; es más, asegura que, de haber ido más lejos lo más adecuado hubiera sido hacer un vaso para una pinta de cerveza.

Eso sí, queremos aconsejar algo a John: por favor, no sirvas el té a tus amigos con tu padre. No creemos que ellos lo entendieran tan bien como él.

Véase también Ser enterrado en un bote de Pringles, el último deseo de su diseñador
Visto en The Mirror
John Lowdness | cenizas | padre | té | infusión | tetera

7 Comentarios     ¡SALTA!