No puedo creer

Castigado por tirarse pedos en el autobús

Don Alipio el 4 de November del 2010

Christian Summers es un niño de once años. Y como muchos preadolescentes, él también tiene un refinado sentido del humor que le lleva a encontrar divertidas las funciones corporales.

Así pasó que durante un viaje en el autobús escolar no pudo reprimir la salida de gas por su trasero. Por lo visto el trueno fue épico, tanto que los demás pasajeros, no pudieron reprimir su admiración en forma de risas estentóreas.

No sabemos por qué razón a la conductora del autobús aquella muestra de sutileza no le gustó nada, quizá porque vivió otra época menos refinada. Llegó a parar el autobús y a tomar nota del incidente, por lo que el pobre Christian tuvo que pasar una hora de castigo en el colegio. Aquí tenemos un vídeo en el idioma de Shakespeare en el que una tipa rubia con un curioso abrigo morado nos explica lo ocurrido.

Ahora el chaval tiene miedo de sus propios pedos. ¡Hay que ver qué sistema de educación opresor, que no deja a un inocente chaval soltar a gusto sus gases!

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Esposada y detenida por escribir en el pupitre

Don Alipio el 5 de April del 2010

Alexa Gonzalez, injustamente arrestada

Alexa Gonzalez, injustamente arrestada

¡Escuchadme! Todos hemos hecho eso alguna vez: ¡todos hemos escrito nuestro nombre en algún pupitre del colegio, el insituto y la facultad! Nadie, nadie nos había dicho nada entonces. Antes se vivía bien.

Pero en estos malditos tiempos a los que poco les falta para ser totalitarios, en un mundo lleno de gente dispuesta a acabar con la poca libertad que queda, en un orbe donde las fuerzas de seguridad no nos defienden sino que nos vigilan y nos torturan hasta tomar un simple rotulador puede convertirse en un acto de "peligrosa subversión".

Que se lo digan a la pobre Alexa Gonzalez, de 12 años y estudiante de un colegio de Queens, Nueva York (EE.UU.). Ella no escribió "muerte a la opresión", "debajo del pavimento está la playa", "power to the people" o "tanques sí, pero de cerveza".

No, la pobre Alexa sólo garabateó "Lex estuvo aquí" y dibujó una inocente carita sonriente.

Sin embargo el centro estimó que había hecho un grave daño al material del instituto (o la dictatorial dirección usó ese pretexto). Así que llamó a la policía, que ante la vista de una peligrosísima "terrorista intelectual", decidió llevarse a Alexa a la comisaría habiéndonle puesto unas esposas y llevándola a la vista de todos donde las fuerzas de seguridad trabajan.

Pasó la pobre varias horas encerrada hasta que apareció su madre y la sacó de ahí. La propia Alexa confesó que esperaba un castigo pero que sería, como mucho, borrar lo escrito. Su madre cuenta que la chica, estudiante aplicadísima, se pasó vomitando lo que faltaba de día. Departamento de Educación de la Ciudad dice que investigará el caso, porque el castigo le parece "excesivo".

Pero una cosa os digo: cuando suceden estas cosan podrá morir un impulso rebelde... ¡Pero nace una conciencia de libertad!

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Once días en el metro

Don Alipio el 1 de December del 2009

metro

Los que me conocen bien saben que tengo teorías extrañas para todo: una de ellas es que, si sabe organizarse bien, un persona puede vivir en el metro un par de días alimentándose a base de chocolatinas y bolsas de patatas de máquinas expendedoras.

Si esta historia es cierta mi teoría quedará invalidada, pero porque me quedé corto.

Os cuento: Nueva York (EE.UU.), un chaval con síndrome de Asperger llamado Frankie Hernandez se metió en problemas en su escuela (no sabemos cuáles). De alguna manera creyó que se iba a meter en problemas por ello en casa... y decidió desaparecer.

Así, se metió en el metro y desapareció sin dejar rastro, sin decir nada a nadie... y, lo que es más extraño, sin que ninguna cámara del suburbano le filmase.

La familia, desesperada había llamado a la policía, había colgado carteles... pero once días después recibieron la llamada de un vigilante de la estación de Coney Island diciendo que había encontrado sano y salvo al chico.

¿Cómo había hecho Frankie para sobrevivir tanto tiempo? Al parecer llevaba dinero suficiente para comprar bolsas de snacks en los puestos y chocolatinas y bebidas en las máquinas expendedoras. Y respecto a cuestiones de aseo y descanso, al parecer estuvo usando el WC de la estación de Stillwell Avenue para dormir y otras cosas.

Lo más curioso del asunto es que, como prueba, Frankie tenía su mochila llena de envoltorios de comida perfectamente doblados. ¿Estamos ante una curiosa "prueba de superviviencia" o ante algo parecido al caso del "niño del globo" pero en su variedad subterránea? No lo sabemos. Si alguien quiere comprobar si la hazaña es posible, que no se corte... y que envíe fotos.

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