No puedo creer

Los ladrones no quieren cámaras feas

Don Alipio el 25 de May del 2009

Sin duda se trata de una solución sencilla a la par que ingeniosa para evitar robos.

Jimmie Rodgers, fue una vez a un lugar de Brasil. Allí, fue víctima de robo: alguien se había llevado su fantástica cámara digital. A la hora de denuciar se le dijo que la próxima vez se llevara una cámara vieja de carrete: como no hay manera de venderlas después los ladrones ni se molestan en tocarlas.

Vamos, que los amigos de lo ajeno no son amigos de lo ajado.

Así que, después de mucho pensarlo, Rodgers decidió comprarse una cámara digital nueva (los carretes no son para él) y, además, un poco de cinta adhesiva y un lápiz negro. Envolvió la cámara con la cinta y le dio unos toques con el lápiz. ¿La idea? Darle al cacharro el aspecto de una cámara de carrete gastada, vieja y maltratada. El resultado es el de la foto de arriba.

En contra de lo que puede parecer a simple vista la idea funcionó: Jimmie volvió tranquilamente a casa y con una buena cantidad de fotografías.

Ahora bien... ¿qué pasó realmente?, ¿de verdad los ladrones pensaron que se trataba de una cámara vieja?, ¿o pensaron que, para el tiempo que iban a tardar en quitarle la cinta y limpiar los restos de pegamento más les valía ignorarla y buscar algo mejor? No lo sabemos, pero eso sí: tomamos nota del método.

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