No puedo creer

Cena de San Valentín

Amy el 13 de Febrero del 2009

Mañana es uno de esos días que las tiendas y restaurantes tienen marcadas en rojo porque es una alegría vender tanto: San Valentín.

Para los enamorados sin muchos recursos económicos hay una forma un poco más económica de celebrar el día. Olvídate de los restaurantes caros y compra filetes con forma de corazón. Al fin y al cabo, dicen que la intención es lo que cuenta.

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Nos gustan más los dulces y la carne que las verduras por capricho evolutivo

Don Alipio el 9 de Enero del 2009

Nuestras madres pensaban que se trataba de malos hábitos alimenticios, pero la cruda realidad es que se enfrentaban con millones de años de evolución (lo que, a efectos prácticos, es como intentar detener una ola con un vaso).

Nos explicamos. Según recoge “El mono obeso” del doctor José Enrique Campillo (queremos decir que ese es el título del libro, no que estemos insultando al buen doctor) hace entre 15 y 6 millones de años los homínidos de los que descendemos habrían tenido acceso a varias clases de vegetales poco energéticos pero muy abundantes. Así, los primates preferirían comer los frutos más maduros, y por tanto más dulces, de esas plantas, cuyo azúcar les aportaría energía.

Posteriormente, hace 5 millones de años, y debido al cambio producido en la vegetación, que pasó de ser una frondosa selva a una sabana menos productiva, nuestros antepasados tuvieron que cambiar ligeramente su dieta prefiriendo grasas y alimentos con más azúcar para poder sobrevivir.

Y más tarde, hace unos dos millones de años, tuvo lugar otro cambio decisivo: la escasez de vegetales obligó a nuestros “tatatatatatatatatatatarabuelos” a consumir ávidamente carne. Al ser de digestión más rápida nuestro sistema digestivo se adaptó mejor a ella, por lo que nuestro organismo desarolló una preferencia por la carne.

No sé si he transcrito bien lo fundamental de la teoría (si queréis más detalles podéis ir aquí) pero lo importante es que os quedéis con este mensaje que proponía mi novia (perdón… prometida): cuando vamos a un burguer y pedimos un menú con un sundae, o sandy… o como se diga sólo estamos haciendo caso a nuestro instinto y siguiendo la llamada de la naturaleza.

Aunque me parece a mí que pocas madres harán caso de la teoría…

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