Don Alipio el 20 de October del 2010

Todo tuvo lugar en el exclusivo Club de Campo Stoneybrook, de Estero, en Florida (EE.UU.).
La policía acudió porque dos de sus socias, llamadas Jessica Nicole Hincapie y Anna Lemoine se estaban peleando como dos tigresas. Los angentes pensaron que, al ver los uniformes, las dos damiselas no querrían vérselas con la ley y dejarían de tirarse del pelo y arañarse.
Sin embargo la señorita Hincapie (no vamos a hacer chistes ni juegos de palabras con su apellido) no atendía a razones. Seguía golpeando a Lemonie, y lo hacía con tal fuerza que los policías tuvieron que agarrarle bien para llevarle al coche de policía.
Pero, para Hincapie la fuerza de la justicia no era suficiente. Era más, no la reconocía por varias razones y así lo gritó a los uniformados que trataban de detenerle. Pasamos a enumerarlas.
1. Era de Nueva York: y todos sabemos que la gente de Nueva York está por encima del bien y del mal.
2. Su hermano es CSI: No sabemos exactamente si eso significa que le daría una patada en el ADN a los agentes, que los envolvería en una cinta amarilla como castigo o que llamaría a una forense macizorra para despistar a los polis con su escote y así la hermanita pudiera escapar.
3. Su "papá" pagó en efectivo el Toyota Corolla de ella: Claro, entre los efectivos de seguridad de ese coche hay protección contra la ley.
4. Era "demasiado rica" para ser detenida: Ya sabéis que a la gente con dinero el uniforme de presidiario no le sienta bien.
Inexplicablemente ninguno de esos bien formados argumentos pudieron convencer a la pasma y ahora Hincapie ha sido acusada de conducta desordenada.
Si es que eso de la cárcel es para proletarios, ¡qué leches!
8 Comentarios ¡SALTA!
Don Alipio el 13 de October del 2010
Estamos en una celda, de una cárcel en algún sitio. Fijáos en que eso que parece un agujero en el suelo es el váter.
¿Por qué este tipo hace eso? Tenemos varias teorías.
1. No soporta vivir en la cárcel, así que intenta suicidarse lanzándose al inodoro.
2. Forma parte de un refinado plan de fuga. Luego le dará una patada en sus partes al policía que ha ido a socorrerle y se escapará.
3. Alguien ha adulterado los porros del presidio.
Si a alguien se le ocurre otra teoría, bienvenida sea.
65 Comentarios ¡SALTA!
Don Alipio el 29 de April del 2010

La prisión de Hoorn, situada 42 kilometros al noreste de Amsterdam (Holanda), ha sufrido en los últimos dos meses un par de robos.
Sí, aunque pueda parecer un suicidio, una banda de ladrones se ha internado en una prisión para robar los televisores de los que podían disponer los reclusos. Pero que nadie se imagine a cuatro tipos internándose en algo parecido a la prisión de Alcatraz.
Los robos tuvieron lugar en una prisión de mínina seguridad que, además, cierra los fines semanas porque sus "prisioneros" disfrutan de un régimen que les permite estar con su familia sábados y domingos (suelen ser presos en la "recta final" de sus condenas, a los que se les da una mayor libertad).
Así, mientras los reclusos y los funcionarios estaban en sus casas, el equipo de ladrones entraba en el lugar, de una manera que todavía no ha podido ser descubierta, y se llevaban los aparatos.
No se han hecho detenciones, aunque la policía sospecha que puede tratarse de un "antiguo inquilino".
Nosotros también tenemos nuestras sospechas: dado que Holanda está cerca de Alemania, y los ladrones entraban sin ser vistos y de una manera desconocida pero muy rápida creemos que el jefe de la banda responde al nombre de Kurt Wagner.
12 Comentarios ¡SALTA!
Don Alipio el 5 de April del 2010

Alexa Gonzalez, injustamente arrestada
¡Escuchadme! Todos hemos hecho eso alguna vez: ¡todos hemos escrito nuestro nombre en algún pupitre del colegio, el insituto y la facultad! Nadie, nadie nos había dicho nada entonces. Antes se vivía bien.
Pero en estos malditos tiempos a los que poco les falta para ser totalitarios, en un mundo lleno de gente dispuesta a acabar con la poca libertad que queda, en un orbe donde las fuerzas de seguridad no nos defienden sino que nos vigilan y nos torturan hasta tomar un simple rotulador puede convertirse en un acto de "peligrosa subversión".
Que se lo digan a la pobre Alexa Gonzalez, de 12 años y estudiante de un colegio de Queens, Nueva York (EE.UU.). Ella no escribió "muerte a la opresión", "debajo del pavimento está la playa", "power to the people" o "tanques sí, pero de cerveza".
No, la pobre Alexa sólo garabateó "Lex estuvo aquí" y dibujó una inocente carita sonriente.
Sin embargo el centro estimó que había hecho un grave daño al material del instituto (o la dictatorial dirección usó ese pretexto). Así que llamó a la policía, que ante la vista de una peligrosísima "terrorista intelectual", decidió llevarse a Alexa a la comisaría habiéndonle puesto unas esposas y llevándola a la vista de todos donde las fuerzas de seguridad trabajan.
Pasó la pobre varias horas encerrada hasta que apareció su madre y la sacó de ahí. La propia Alexa confesó que esperaba un castigo pero que sería, como mucho, borrar lo escrito. Su madre cuenta que la chica, estudiante aplicadísima, se pasó vomitando lo que faltaba de día. Departamento de Educación de la Ciudad dice que investigará el caso, porque el castigo le parece "excesivo".
Pero una cosa os digo: cuando suceden estas cosan podrá morir un impulso rebelde... ¡Pero nace una conciencia de libertad!
44 Comentarios ¡SALTA!
Don Alipio el 27 de March del 2010

Que un criminal quiera escapar a toda costa de la cárcel no es nada nuevo. Por eso hay vanguardistas revolucionarios que quieren hacer la cosa al revés, como Sylvester Jiles de 25 y natural de Florida (EE.UU.).
Sylvester fue encarcelado por un delito de homicidio involuntario. Aceptó un trato según el cual al declararse culpable se le concedía la libertad condicional (o algo así, si alguien domina el sistema jurídico de los States, que me lo diga por si me equivoco).
Una semana después de concedérsele el permiso, varios vigilantes pudieron ver cómo Jiles intentaba saltar el muro de tres metros y medio de la prisión para volver a su celda. Tanto empeño tenía en volver a su cautiverio que no reparó en el alambre de espino, que le provocó heridas de gravedad.
Una vez fue bajado de lo alto del muro y curado se le preguntó qué narices estaba haciendo. A lo que contestó que tenía miedo de que la familia de la persona que mató accidentalmente tomara represalias contra él. Se le contestó que no podía volver a la cárcel una vez liberado, pero no sirvió de nada. Jiles se resistió violentamente a ser devuelto a la calle.
Y eso fue lo que le ayudó a volver a la celda. Como entró sin permiso en el recinto y se resistió a la autoridad, el bueno de Sylvester ha visto cumplido su sueño: deberá estar encarcelado durante otros 15 años más. ¿No querías caldo? Pues toma dos tazas.
Ahora bien, ¿estará esperándole fuera algún nieto de la víctima? Dentro de 15 años os lo diremos (si seguimos aquí).
24 Comentarios ¡SALTA!