Don Alipio el 14 de February del 2011

¡Corred, benditas, corred!
En Brasil, como en otros muchos lugares alrededor del globo, hay una costumbre no escrita según la cual la novia debe llegar a la boda tarde. Ignoramos si se trata de mala suerte, si es que la novia se lo está pensando mejor o una prueba para comprobar el aguante del futuro marido.
El caso es que esa "traidición" rayana en la "tración" se va a acabar, al menos en cierta parte de Brasil. El cura Roberto Carrara, de la Catedral de Nuestra Señora de Lourdes en Apucarana, harto de retrasos que en ocasiones llegaban a más de 60 minutos, ha ordenado a las parejas casaderas que antes del enlace hagan un depósito equivalente a algo más de 220 Euros. La cifra les será devuelta sólo en el caso de que la ceremonia se celebre puntualmente. Si no... ¡al cepillo!
No se sabe si la medida se extenderá a otras parroquias. Pero el caso es que hay cierta polémica: ¿realmente Don Roberto lo hace para que la gente se ajuste a un horario?, ¿o lo hace, a sabiendas de que cambiar una costumbre tan arraigada es prácticamente imposible de corregir, para arreglar las "goteras" de la Catedral?
No lo sabemos, pero estamos seguros de que los mancebos que esperan ansiosos el matrimonio (que son como las meigas: haberlos, haylos) estarán agradecidos.
25 Comentarios ¡SALTA!
Don Alipio el 25 de November del 2009
La envidia es muy mala. Y si no, que se lo digan a Ava Simoes, Miss Brasil Gay 2009, que perdió su corona (y lo que había debajo) por un "no te lo mereces, soy mejor que tú". Observad.
... Y menos mal que no fue durante el certamen de "Miss Brasil Capoeira", que si no esto acaba como el Rosario de la Aurora.
15 Comentarios ¡SALTA!
Don Alipio el 25 de May del 2009

Sin duda se trata de una solución sencilla a la par que ingeniosa para evitar robos.
Jimmie Rodgers, fue una vez a un lugar de Brasil. Allí, fue víctima de robo: alguien se había llevado su fantástica cámara digital. A la hora de denuciar se le dijo que la próxima vez se llevara una cámara vieja de carrete: como no hay manera de venderlas después los ladrones ni se molestan en tocarlas.
Vamos, que los amigos de lo ajeno no son amigos de lo ajado.
Así que, después de mucho pensarlo, Rodgers decidió comprarse una cámara digital nueva (los carretes no son para él) y, además, un poco de cinta adhesiva y un lápiz negro. Envolvió la cámara con la cinta y le dio unos toques con el lápiz. ¿La idea? Darle al cacharro el aspecto de una cámara de carrete gastada, vieja y maltratada. El resultado es el de la foto de arriba.
En contra de lo que puede parecer a simple vista la idea funcionó: Jimmie volvió tranquilamente a casa y con una buena cantidad de fotografías.
Ahora bien... ¿qué pasó realmente?, ¿de verdad los ladrones pensaron que se trataba de una cámara vieja?, ¿o pensaron que, para el tiempo que iban a tardar en quitarle la cinta y limpiar los restos de pegamento más les valía ignorarla y buscar algo mejor? No lo sabemos, pero eso sí: tomamos nota del método.
20 Comentarios ¡SALTA!
Don Alipio el 16 de April del 2009

Como muchos sabéis, el firmante de este post a veces aporta por la frutería de sus padres para ayudar. He logrado acostumbrarme a muchas cosas, pero una a la que todavía no he podido hacerlo es la costumbre de algunas señoras mayores de pagar con un billete que previamente se han sacado del escote.
Pues bien, esta costumbre le ha salvado la vida a Ivonete Pereira, de 58 años y residente en Bahía (Brasil). Tenía que viajar en autobús hasta su casa de verano. Desconfiada, sabedora de que la ruta de ese autobús frecuentemente es atracada, se metió los billetes y calderilla en el único lugar al que, juzgó, unos ladrones jamás echarían mano: su sujetador.
La intuición de la señora se hizo real: al paso por el barrio de Boca do Rio, en el municipio de Lauro de Freitas unos ladrones se subieron el autobús y exigieron a los viajeros el dinero que poseían. Cuando uno de ellos fue a por la señora Pereira, esta se resisitió. El malhechor no tuvo mejor idea que disparar sobre ella.
La fortuna quiso que el dinero alojado en la parte izquierda del sostén de la señora absorbiera el impacto de la bala.
Eso no quiere decir que la bala rebotara (el dinero no está hecho de kevlar): sencillamente la bala se introdujo parcialmente en el pecho de Ivonete, que fue llevada a un hospital donde se le extrajo la bala.
Ya lo habéis visto: el dinero no es antibalas, así que si estáis pensando aprovechar las monedas de 1 céntimo que nadie quiere para haceros un chaleco protector, más vale que desistáis.
10 Comentarios ¡SALTA!
Don Alipio el 6 de April del 2009

Todos sabemos que en la cárcel cada dos por tres están haciendo contrabando con algo. Bueno... lo sabemos por las películas (que yo nunca he estado en chirona... al menos que recuerde): cigarros, posters, películas porno, botellas de licor...
... y hasta teléfonos móviles. Tomemos como ejemplo la prisión brasileña en la que tiene lugar esta noticia: uno de los vigilantes del recinto se dedica a vigilar a las palomas (debe ser que los reclusos no son peligrosos) y se da cuenta de que de la pata de una de ellas pende una bolsa. Mosqueado, atrapa al animal, le quita la carga, la abre... y se encuentra con que la bolsa porta piezas de un teléfono. Extrañado, ven como unos pocos días después aparece en el patio otra ave que, en ese caso, lleva un cargador.
Al parecer no se trataba de una ingeniosa campaña de marketing: una investigación más profunda reveló un verdadero criadero de pájaros (como si "El hombre de Alcatraz" hubiera tenido visión empresarial): los presos alimentaban y criaban a las palomas, que luego eran sacadas fuera de la prisión por "socios". Una vez fuera, se les ataba las bolsas con componentes del teléfono, se soltaba a las palomas y estas volvían a "casa".
No sabemos cómo se repartían los beneficios, pero se rumorea que la "banda de los palomos" comía pan con unas semillas del tamaño de dedos. Ahora a ver cómo las gastan después de haberles reventado el negocio: que una lluvia de excrementos de ave es más temible que un motín.
8 Comentarios ¡SALTA!