Don Alipio el 24 de October del 2010

No se pleocupen, cleo que ya lo tengo agalado...
Los ciudadanos de China tienen un gusto extraño por quedarse atrapados entre mugre o en un servicio. También tienen un amor por la tecnología que les lleva a meterse en problemas por sus cacharros favoritos.
Juntad las dos cosas y tendréis el caso que hoy nos ocupa. Todo ocurrió en el WC de algún lugar en la provincia de Jiangsu (en el este del gigantesco país):allí los bomberos, respondiendo a una alerta, se encontraron con el aparentemente impasible señor de la foto.
No se sabe qué estaba haciendo, que su teléfono se cayó por el inodoro. El buen hombre, optimista, pensó que no había nada más fácil que recoger el objeto metiendo la mano por dentro. Sin embargo empezó a meter el brazo más y más... hasta que quedó atascado.
Qué tipo de flexibilidad tenía el hombre o qué tamaño tienen los desagües de las tazas chinas es un misterio porque, cuando los bomberos se personaron en el lugar, el tipo tenía el brazo metido hasta el hombro. Por supuesto no había otra manera de salvar la situación que romper el váter o extirpar el señor del inodoro. Se optó por lo primero y, además, de manera poco sutil: rompiendo la porcelana con barras de hierro.
Finalmente el señor pudo ser liberado. Y lo que es más importante: su teléfono fue recuperado. Ambos están en buenas condiciones aunque uno presenta un aparatoso corte y otro tiene humedades. Adivinad a quién corresponde cada daño.
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Don Alipio el 23 de September del 2010

¿Quién quiere usarme para apagar su fuego?
Todo tuvo lugar a finales de julio en una estación de bomberos de Washington, D.C. (EE.UU.)
Se celebraba la fiesta de jubilación de algunos bomberos. A ella acudieron, además de los homenajeados y sus compañeros, varias mujeres pertenecientes al servicio médico de emegencia.
Por lo visto la celebración se fue de madre y varios de los apagafuegos acabaron mostrando no sólo sus pectorales sino también sus "mangueras". Lo que es más: algunos hicieron las veces de camareros como vinieron al mundo (esperamos que sujetaran las bandejas con las manos).
No sólo eso: también algunos de los bomberos desnudos se pusieron a cocinar diversos platos en la cocina de la estación (esperamos que entre los platos a degustar no hubiese salchichas).
Como siempre tiene que haber algún aguafiestas, uno de los paramédicos presentes tomaron imágenes y las enviaron a sus superiores, que han hecho las gestiones oportunas para que se abra una investigación.
Y es que estamos hablando de cosas serias: imaginad que algo de aceite hirviente y chisporroteante cae sobre el cuerpo de uno de los bomberos desnudos; o imaginad que, de repente, hay una alarma: ¿cuánto tiempo perderían algunos efectivos volviéndose a vestir?
De momento sólo están siendo investigados los bomberos pues, según los testigos, ninguna de las enfermeras o paramédicos llegaron a hacer un striptease o a hace algún sensual baile encaramada en la barra que usan los bomberos para bajar desde los dormitorios al lugar donde están los camiones.
Aunque, ahora que lo pienso, también cabe la posibilidad de que se estuviera usando el recinto para rodar una película de esas que llevan por título "Fuego en el cuerpo de bomberos", "Calentón de emergencia" u "69 oposiciones del kamasutra".
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Don Alipio el 26 de June del 2010

Pues se nota el calorcito...
El hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra. Y los bomberos son los únicos animales capaces de salvar a ese animal. No sé si me explico...
Os cuento: Colin Everett, vecino de un inmueble de Newick Road, Brighton (Inglaterra) llamó a los bomberos, alertado por el humo que salía de la casa de su vecino, cuyo nombre desconocemos.
Rápidamente llegan los bomberos, que se encuentran con la cocina del piso encendida, a punto de incendiarse y al habitante del lugar profundamente dormido en el sofá. Despiertan al tipo, apagan la cocina, disipan el humo y todo se queda en un susto y en unos pocos desperfectos.
El durmiente recibe la típica reprimenda al estilo "nunca se duerma mientras tiene el fogón puesto, redios" y cada mochuelo a su olivo.
Sin embargo, casi una hora después el señor Everett vuelve a darse cuenta de que de la casa del vecino vuelve a salir humo. Preguntándose si está en un sueño o si hubo un fallo en Matrix, vuelve a agarrar el teléfono y llama de nuevo a los bomberos.
Rápidamente llegan los bomberos, que se encuentran con la cocina del piso encendida, a punto de incendiarse y al habitante del lugar profundamente dormido en el sofá. Despiertan al tipo, apagan la cocina, disipan el humo y... se acuerdan de la madre del tipo.
El hombre, como flemático inglés que es, había decidido no darle importancia al asunto y seguir cocinando. Pero, según él, el cansancio que tenía era tal que no pudo evitar caer en brazos de Morfeo por segunda vez.
Afortunadamente para el señor, a la segunda fue la vencida y no hubo más incidentes, aunque podemos imaginarnos perfectamente al señor Everett con el corazón en un puño, el teléfono en el otro y observando paranoico la ventana de su vecino.
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Don Alipio el 21 de June del 2010

Menos mal que el tipo no lo intentó con una de estas
Jonathan Metz, de Hartford, Connecticut (EE.UU.), es uno de esos tipos a quienes los dioses le han dado afición por el bricolaje pero nulo talento para llevar a cabo manualidades. Un buen día se encontraba haciendo el ganso en el sótano con la caldera de su casa cuando esta se le cayó encima del brazo, dejándole inmovilizado, atrapado y pensando en aquel buen día en el que creyó que eso de andar con herramientas era lo suyo.
Como Jonathan vive solo no podía llamar a nadie para que le ayudara, como tampoco tenía un teléfono a mano no podía telefonear a un amigo que le socorriera. Así que, después de 12 horas le vino una pregunta a la cabeza, una duda cuya resolución podría acabar con el problema. La cuestión era "¿Qué haría MacGyver en mi lugar?"
Por alguna extraña razón decidió que el popular manitas televisivo hubiese amputado el brazo para salir de ahí. En su imaginación, el plan de Metz era perfecto: tomaría una de las sierras que tenía a mano, se amputaría el brazo, correría a la cocina para meter el muñón en el congelador y llamaría a la policía.
Comenzó entonces con la operación: pilló una sierra y comenzó con el doloroso proceso. Sin embargo, esta no era la adecuada, así que probó con una de mayor tamaño. Pero no había contado con que el dolor y los nervios le vencieran. Tuvo que dejar pues la operación y darse cuenta de que su personaje favorito sólo existía en la televisión.
Afortunadamente Metz es mejor jugador de sóftbol que chapuzas casero; por lo que sus amigos le echaron de menos un día de partido. Pensando que algo malo había pasado, uno de ellos se personó en casa del afectado. Al ver que no contestaba a las llamadas a la puerta decidió llamar a la policía, que encontró a Jonathan atrapado y desangrándose.
La policía llamó a los bomberos, que tuvieron que usar maquinaria pesada para sacar a Jonathan de su trampa. Respecto al brazo los sanitarios no pudieron hacer nada: estaba tan destrozado por el peso de la caldera y el uso de las sierras que tuvieron que amputarlo, esta vez profesionalmente.
En total y según las fuentes consultadas, Metz se pasó 48 horas en su sótano (aunque creemos que lo de autoamputarse se le ocurrió poco tiempo antes de que lo encontraran, que si no habría muerto desangrado).
Ahora sus amigos están haciendo una colecta para pagarle una prótesis. Respecto al estado de Metz sólo podemos especular que habrá cambiado de serie favorita.
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Don Alipio el 18 de May del 2010

Xiao Chen, en el momento de ser sacado del barro por bomberos sexies
No sabemos qué es lo que estaba haciendo, pero el ciudadano chino de 25 años Xiao Chen acabó metido hasta la cintura en el barro de la orilla del río Chang Jiang.
Sin embargo, eso no es lo más inexplicable: lo más extraño es que, pese a tener su móvil en perfecto estado y a mano ni siquiera intentó ponerse en contacto con alguien que le ayudase. Al parecer Xiao estaba demasiado avergonzado por su torpeza como para pedir ayuda.
Quizá temía que los bomberos, al verle hundido, se empezaran a reír de él, así que prefirió pasar cuatro horas tratando de salir de su húmedo y pringoso cautiverio sin conseguir liberarse. Finalmente pidió ayuda a dos pescadores que pasaban por ahí pero tampoco pudieron conseguir nada. Así que Xiao se tragó su vergüenza y decidió llamar a los bomberos.
Los especialistas llegaron y, para sorpresa del atrapado, no se rieron ni le echaron en cara su torpeza sino que se pusieron manos a la obra. Pero tanto tiempo había pasado Chen metido en el barro que la tarea se hacía imposible. Además las ropas de los bomberos entorpecían sus movimientos.
Así que los salvadores se desnudaron para evitar hundirse también (y de ahí la foto que acompaña al post). Lo de verse rodeado de bomberos en calzoncillos fue algo con lo que el pudoroso y avergonzado Xiao no pudía, así que pese a que liberarse de sus pantalones le hubiese ayudado a salir del barro se negó a quitárselos. Lo que costó otras horas más de rescate.
Así que recordad: hay momentos en los que quitarse los pantalos (que no bajárselos, ojo) puede salvar una vida o evitar situaciones ridículas.
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