Don Alipio el 3 de November del 2009

Una mujer cuyo nombre desconocemos residente en Athens, Georgia (EE.UU.) no dudó en defender su casa poniéndose a cuatro patas.
No, por Dios, no penséis que la pobre mujer decidió cambiar la integridad de su flor por la integridad de su hogar.
Sencillamente esa mujer escuchó el pasado sábado a las once de la noche cómo alguien intentaba forzar la puerta. Como tenía armas a mano ni tampoco quería lastimar a nadie tiró de ingenio. Así que se puso a cuatro patas, gateó (¡qué ironía!) hasta la puerta y allí se puso a rascar la puerta, a gruñir y a ladrar como lo haría un cánido cabreado por no salir a pasear.
Y, por lo que sabemos, la treta funcionó. El tipo que quería irrumpir en la casa salió corriendo asustado. También debemos decir que el "bandido" no era un hombre de dos metros ni tenía un aspecto fiero, ni era un asaltante entrenado por algún servicio secreto de alguna exrepública soviética. Por lo visto se trataba de un vagabundo que, de vez en cuando, entraba en casas aparentemente vacias para llevarse algo.
Por supuesto, lamentamos no conocer el nombre de la "víctima" para loarla como es debido. Pero suponemos que si no lo ha dicho ha sido para defender su reputación. A nadie le gusta ser conocida como "la perra" del vecindario.
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Don Alipio el 21 de July del 2009

Cuando al Sargento Leong, de Sacramento (EE.UU.) se le preguntó por el suceso no pudo evitar decir "Ir a la escuela es beneficioso para ellos, pero en este caso fue beneficioso para nosotros".
¿Qué ocurrió para que Leong respondiese de esa manera? Os contamos: al parecer entre los adolescentes de la localidad antes dicha está de moda el allanamiento de morada algunas veces con robo, otras veces sólo por el hecho de hacer la gracia.
Dos chavales (uno de 15 años y otro de 17) decidieron hacerlo también una tarde después de clase. Se colaron en la típica casa americana; una de esas que tiene una verja bajita.
Muy bien:entran en la casa, trastean un poco y hacen demasiado ruido. Es entonces cuando quien quiera que fuese que vivía en la casa se asusta y llama a la policía haciendo, a su vez, demasiado ruido. Los jóvenes, también asustados, se van corriendo de la casa. Sin embargo no se dan cuenta de que uno de ellos se ha dejado algo...
... resulta que ese "algo" es la mochila y que, encima, tenía un cuaderno de deberes del chaval con su nombre en las tapas. Claro, la policía ve esto y dice "¿Para qué seguir más adelante?"
Así ambos jóvenes han acabado en un juzgado para menores. Desde luego se lo pensarán dos veces antes... de hacer los deberes.
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