Don Alipio el 4 de November del 2009

Chengdu, China central (China de toda la vida). Un marido como otro cualquiera llega a su casa antes de tiempo. Ilusionado, entra en el hogar, su castillo, feliz ante la idea de poder disfrutar lo que queda del día en compañía de su casta y pura mujer, su amable compañera.
Pero, ¡oh Confucio!, he aquí que cuando abre la puerta de su dormitorio se encuentra a su querida esposa gritando como una posesa la versión china de "Oh, sí, más, más" encima un joven de 25 años desnudo.
El marido, sintiendo un picor en la cabeza que podía preceder al crecimiento de dos voluminosas astas, arremetió contra el joven, de nombre Sun Meng. Este, dejó de lado el instinto reproductor para centrarse en el de supervivencia y salió al balcón como Buda le trajo al mundo.
Sin embargo se dio cuenta de que su decisión no fue la más acertada: no podía bajar a la calle dada la altura del piso. Así que, con más miedo en el cuerpo que decencia, Sun se encaramó al aire acondicionado que había empotrado en la fachada y ahí se quedó para vergüenza del vecindario y para solaz del tipo que pasaba con su cámara en ese preciso momento (es la foto que ilustra el relato).
No sabemos cómo bajó, pero el caso es que lo hizo. Y lo hizo vivo y reconociendo que había hecho mal (no sabemos si se refiere a subirse desnudo al aire acondicionado o a desear a la mujer de su prójimo) y que "ese fue un día muy frío".
Aunque quizá se esté escudando en esa última condición para justificar que la tenga pequeña... Ya sabéis por dónde voy.
Por cierto... ¿Qué pasa en China Centra?, ¿tan pequeños son allí los armarios?
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Don Alipio el 29 de April del 2009

Valeria A., natural de Roma (Italia), pensaba que el futuro junto a su prometido Antonio M. iba a ser de color de rosa. Por fin se casarían, vivirían juntos, formarían una familia y se amarían para siempre.
Sin embargo, mirando en qué fotografías estaba etiquetado su novio, la pobre chica se encontró con una en la que Antonio posaba aguantando con su cabeza los pechos desnudos de una mujer que no era ella.
Así, furiosa por la traición, decidió crear varios carteles con la foto de su ya exnovio en los que esa fotografía sacada de la gran red social era enmarcada por palabras como "Porco Traditore" (no hace falta que las traduzcamos, ¿verdad?). Los colgó por la zona en la que Antonio trabaja y por aquellas por donde sus amigos suelen salir.
Por supuesto no hace falta decir que la boda ya no se celebrará, que Valeria quiere la cabeza de su novio en una bandeja... y que la muchacha de las "perolas" enormes no estaba identificada en la fotografía.
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