Don Alipio el 26 de April del 2011

Imagen de la orgía consumidora tomada por la cámara de seguridad
Al parecer se debió a un error de un ordenador, aunque nunca se sabe. El caso es que un supermercado de Nueva Zelanda se abrió porque sí a eso de las ocho de la mañana del pasado Viernes Santo. ¿Fué un milagro?, ¿una prueba divina? No se sabe, pero al menos veinticuatro personas aprovecharon para hacer su compra antes de lo debido.
Imagináos la escena: pasillos desiertos (todavía no habían llegado ni los reponedores), toneladas de comida y artículos de diverso tipo dispuestos para ser llevados debido a un misterioso error. ¿Quién no aprovecharía para llevarse algo con un suculento descuento del 100%?
Pues he aquí, amigos y amigas, que pasó algo curioso: los mañaneros y solitarios consumidores comenzaron a llenar sus carros y se pusieron a hacer cola delante de esas cajas en las que tú mismo puedes escanearte la compra. Se cree que al menos la mitad de los que allí estaban pagaron, pero he aquí que varias de las cajas se atascaron cuando los paseantes trataron de escanear bebidas alcohólicas (por lo visto la caja se bloquea a la espera de un asistente que certifique que el comprador es mayor de edad). Claro, como allí no había nadie aprovecharon para marcharse del establecimiento sin pagar, comportamiento que imitaron los demás que allí estaban.
Os estaréis preguntando "¿es que no había ningún buen vecino que avisara a la policía de lo que estaba ocurriendo?". Pues sí, lo hubo, pero como las buenas personas no madrugan (o eso creo) la autoridad no fue llamada hasta las 9:20, avisada de que en el supermercado había gente que cargaba "camiones de comida".
También fue avisado Gleen Miller, dueño del establecimiento (sin relación con el afamado músico de jazz) . Al principio Miller se cabreó bastante tirando a mucho, pero al final, cuando se dio cuenta de que no se podía hacer nada se lo ha tomado como una extraña publicidad de su establecimiento.
Eso sí, el buen hombre descarta organizar otra "jornada de puertas abiertas".
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Don Alipio el 28 de March del 2011

Sin palabras que me he quedado, oiga
Cuando uno decide cambiar de look lo tiene un poco chungo. ¿Qué hace?, ¿se peina de manera discreta para pasar desapercibido en un mundo cada vez más gris?, ¿o por el contrario toma el toro por los cuernos y decide ser el que más "mole" del barrio? Este chaval no sabía por qué estilo decidirse y ha optado por llegar a una perfecta armonía entre las dos opciones. Eso sí, para rematar ha colocado un elemento de distinción de estilo retro punk: una cremallera.
¿Se trata de una excentricidad?, ¿de la justificación de una noche de juerga? No lo sabemos, ni nos importa. Lo que queremos es que el respetable puntúe. Y de paso nos diga si sería capaz de salir de "aquesta guisa" a la calle.
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Don Alipio el 24 de February del 2011

Admito que el titular puede ser un poco "sensacionalisa", pero a lo que vamos...
Si alguno de vosotros fuese una persona que cada día llamase a una cadena de pizzerías para pedir la misma pizza la mayoría de la gente os diría que ese hábito os acabaría matando. Pero en el caso de Jean Wilson, de Memphis (Tennesse), ha pasado justamente lo contrario.
Wilson era una mujer de costumbres: llevaba tres años llamando cada día a la misma hora al Domino's Pizza de su barrio para pedir su comida, una pepperoni. No había pasado ninguna jornada sin llamada. Así que, cuando un buen día, no sonó el teléfono los trabajadores del local se comenzaron a preocupar. Especialmente inquieta se hallaba Susan Guy, la repartidora que habitualmente llevaba el pedido a Jean.
Tres días pasaron sin pedido y la preocupación de Susan crecía. Finalmente fue a casa de su clienta y, pese a que llamó a la puerta, nadie contestó. También preguntó a los vecinos, que dijeron que en ningún momento habían visto a nadie abandonar la casa.
El instinto pizzero de Susan le decía que algo malo había pasado. Así que, con determinación, llamó a la policía. Finalmente los agentes forzaron la puerta y se encontraron a la pobre señora Wilson en el suelo. Al parecer la anciana mujer había tropezado, se había caído y no había podido levantarse en tres días.
De no haber sido por la pizza, nadie se hubiera dado cuenta de lo que había pasado con Jean hasta que su cuerpo hubiese empezado a oler como algo completamente distinto a una sabrosa pepperoni (ya me entendéis).
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Don Alipio el 12 de February del 2011
Toda la infancia utilizando en el colegio pelotonas de esas que tienen cuernecillos para botar en el patio y ahora me entero de que no nos habían enseñado a utilizarlas bien. Observad.
Ahora mismo voy y me compro una. ¿Alguien sabe cuál es el nombre correcto para la cosa esa?
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Don Alipio el 8 de February del 2011
¿Os acordáis de la película "El viaje a ninguna parte"?, ¿y de aquella película titulada "La escalera de Jacob"? Pues el título de este vídeo podría ser "La escalera a ninguna parte".
Bueno, quizá hago mal en encontrar esto jocoso. Al menos este hombre quiere ir a algún sitio, no como la gente de las cintas corredoras del gimnasio.
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