ElCanalla el 3 de Marzo del 2008
Daniel Kuch es probablemente la persona más vaga de todo el mundo. ¿O acaso conocéis a alguien que sea capaz de pedir a un amigo que le dispare con un revólver para así no tener que pasar por el suplicio de… ir al trabajo?
Para Kuch, residente en el condado de Franklin (Nueva York), ya representa un esfuerzo titánico el mero hecho de tener que personarse en la comisaría de la esquina y denunciar que ha sido víctima de un disparo en su hombro. Sólo así se explica que apenas tardara unos instantes en cambiar su declaración y admitiera en pocos minutos que, vale, que sí, que ya estaba bien de tanto agobio, que lo suyo no era más que una treta para conseguir la baja. “¡Qué extenuación! ¡Con lo bien que se está en casita!”, debió de pensar antes de confesar.
Hasta aquí, parece indudable que nuestro amiguete no tiene adversarios a la altura y merece ser calificado como el hombre más vago del mundo. Pero ya sabéis que la policía no es tonta, y tras un intenso interrogatorio, los agentes descubrieron que, en realidad, tanta fijación del muchacho por ausentarse del trabajo se debía a su intención de evitar someterse a un inoportuno test de detección de drogas.
Según fuentes generalmente mal informadas, Kuch ya le ha dicho a un amigo que le invita a unos porritos si le pega un martillazo en la cabeza para no tener que ir al juicio.
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Hombre, yo me hubiera pegado el tiro a mí mismo. Bueno, no , espera, ¡bien hecho! ¡Este tío es un crack! xD
No puedo creer que lo haya hecho xD
Escribo este comentario para animar a alguien a que publique este comentario por mi… que estirar el brazo hasta el raton, ya me cuesta un infierno. Malditos ordenadores!
Si aún lo hiciera para escapar del altar…
Cuantas veces le he pedido algun tipo de arma contundente para ahorrarle el sufrimiento de vivir… Si es que soy un buenazo xD
Vago no sé, pero tonto rato largo y como él solo… hay que ver…
Escribo este comentario para animar a alguien a que publique este comentario por mi… que estirar el brazo hasta el raton, ya me cuesta un infierno. Malditos ordenadores!
¡¡Hecho!!