ElCanalla el 15 de Noviembre del 2007
¡Ay, si la ‘Supernanny’ enganchara a Zuraiza Omar! Muy probablemente, explicaría a esta señora malaya que en la ardua tarea de educar a los hijos hay que tomárselo con mucha, mucha calma… Pero la señora Omar es así, arrojada, irreflexiva, temeraria. La mujer se fue envalentonando viendo la facilidad con la que su pequeño hijo asimilaba tareas día a día.
Y casi sin darse cuenta, el pobre niño pasó de ducharse solo y vestirse sin ayuda a cocinar la paella de los domingos, coser las cortinas del salón y, claro, hacer la declaración de la renta.
La madre empezó a olvidar por completo la corta edad de su vástago y abandonó cualquier tipo de atención hacia el pequeño. Y claro, llegó la fatalidad. En una aparentemente sencilla actividad para nuestro jovencísimo protagonista se mascó la tragedia. El muchacho se cortó un dedo accidentalmente cuando intentaba abrir un coco. ¡Aishhhhh!
Tras tanto tiempo en un segundo plano, Zuraiza Omar decidió asumir la responsabilidad y colocó el dedo en un paquete con hielo para que se lo reimplantaran en el Hospital Sultanah Bahiyahun. Pero por si el afligido hijo no había tenido bastante, lo peor estaba por llegar… Un empleado de la recepción del centro sanitario decidió lanzar el apéndice al retrete al considerar que se trataba de una broma…
En la redacción de NPC nos asaltan varias dudas:
1.- Para ir al hospital, ¿llamaron a una ambulancia o prefrieron ir ‘a dedo’?
2.- ¿No será que el empleado se deshizo del apéndice, ofendido, al comprobar que se trataba del dedo corazón (si, hombre, ese que extendéis cuando os acordáis de la familia del canalla del coche de al lado que os ha cerrado en la curva) ?
3.- ¿Detrás de la identidad del controvertido empleado del hospital se esconde un mal aprendiz del doctor House?
4.- ¿Es cierto que el empleado había sido destinado a recepción después de que también se tomara a broma su trabajo en la sala de partos ?
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