Dos juegos tradicionales se unen en un nuevo invento. Los dados que nos dejaron una vez sin dinero (por culpa de unos amigos) y el piedra, papel o tijera que nos dejó sin dientes (por culpa de los mismos amigos que no sabían perder) se han juntado en una simbiosis perfecta.

Gracias a este artículo el suspense de la juegada será mayor a la vez que podremos asegurarnos de que nuestro contrincante no hace trampa alguna.

Eso si nos ceñimos al juego tradicional. Dicho sea de paso yo le veo mucho futuro en los juegos de rol. Ya no habrá que hacer complicadas tiradas para saber cómo nos cargamos al orco de turno: lanzamos estos dados y sabremos si el monstruo perecerá con unas tijeras clavadas en la espalda, de un pedrolazo o si, sencillamente, lo envolvemos en hojas hasta que muera o firmamos un tratado de paz (todavía no me ha quedado claro qué hacer con el papel, pero tiempo al tiempo).

Visita nuestra tienda de regalos originales
No Puedo Creer... Que Lo Vendan