No sé si la Human-Powered Freerunning Machine cuenta como máquina de Rube Goldberg porque tiene demasiados elementos humanos, pero lo que está claro es que el resultado es espectacular: un engendro entre Goldberg, el Free Running y el espíritu de Jackass.

No tiene el encanto "mecánico" que suelen tener las máquina de Goldberg, todo hay que decirlo, pero juega otros factores a su favor: aquí hay coches, palés cayendo como fichas de dominó, saltos entre contenedores, perdigonazos en el culo, delfines voladores,... todo con un toque más urbano que de costumbre. Además, cumple con uno de los requisitos esenciales de las archiconocidas máquinas: elaborar un entramado complejo de acciones para llevar a cabo una acción simple y absurda.

Visto en Bits & Pieces

Visita nuestra tienda de regalos originales
No Puedo Creer... Que Lo Vendan