Sé lo que estáis pensando y sí, funciona. Hace café. Esta cafetera mide unos 2 cm y es obra de Pietro Marmo. Debe de ser difícil hacer un café en ella, pero supongo que en esa dificultad radica su encanto: hay que ser minucioso, detallista, escoger qué 10 gotas de agua van a formar parte del café y por qué. Interrogarlas, que presenten su árbol genealógico, su escudo heráldico, sus pretensiones y que te expliquen por qué deberías confiar en ellas.

A cada café acompaña una conversación de duración media similar a la ingesta del café más un cigarrillo. La conversación que pueda dar esta cafetera será de una sola frase, así que debes prepararla con ahínco. Hay que ser lapidario. Sin piedad. Es el café del fin del mundo, con una sola oportunidad para acabar con todo. La ocasión perfecta para decir lo que tanto tiempo has llevado dentro y tanto deseabas sacar: "en serio, ¿otra peli de Spider-man desde el principio? ¿Estamos tontos o locos?"

De todas formas, el verdadero problema siempre se presentará después, en forma de "yo con sacarina, por favor", obligándote a reformular la pócima en pos de la armonía. El café con leche no es una opción.

Visto en That's nerdalicious

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