¿Y para qué queremos unas sandalias con detector de metales? Pues eso mismo me pregunto yo, pero si nos paramos a pensarlo más detenidamente nos daremos cuenta de que, en el fondo, tiene múltiples usos...

  • Como, por ejemplo, para encontrar la tuerca de un pendiente cuando se os caiga al suelo y desaparezca como si se la hubiera tragado la tierra.
  • O para que nuestra entrañable Johana Troy las use cuando pierda alguna de sus agujas para hacer punto de cruz.
  • O para el, siempre socorrido, buscador de "tesoros" de las playas, que a lo sumo se encuentra una lata de calamares vacía o alguna que otra moneda, enterradas bajo la arena.

Cuestan 43 euros y tan sólo estan disponibles en dos tallas (M y L), así que a algunos les tocará cogérselas un pelín grandes, o un pelín justas.

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No Puedo Creer... Que Lo Vendan